Acariciaron la gloria

 
En una campaña impecable, llegaron a disputar la gran final del torneo nacional amateur, donde una jugada desafortunada les arrebató la cima del balompié no rentado. Por poco logran lo conseguido por la selección de fútbol de La Serena, que fue campeona en tres ocasiones, obteniendo el “Caupolicán”, y que fue la antesala del fútbol profesional en la zona

Era el momento de cargar los maleteros y sentarse en el bus. Conversaciones, algunos chistes de los más “pelusas”, otros que sólo escuchaban su música favorita por medio de grandes audífonos y otros que miraban sus teléfonos celulares constantemente, whatssapeando con la polola o una que otra “amiga” por ahí. Se encendían los motores y el bus partía raudo, dejando atrás manos de familiares, amigos y cuanta gente se sumaba a los buenos deseos. “Vamos cabros”, se escuchaba una y otra vez, más las arengas características del fútbol, el deporte más hermoso del mundo.

Todo este ambiente era el que rodeaba a un grupo de hombres que viajaban desde La Serena con toda la ilusión de conseguir un buen resultado. El traslado era largo, puesto que debían llegar hasta la Región de O’Higgins, específicamente a la localidad de Palmilla, situada a cinco kilómetros de Santa Cruz.

No hay duda que un viaje como este tiene sus altos y bajos. Sus incertidumbres y sus ambiciones. Pero quienes iban en esos asientos, llenos de ilusión, eran los integrantes del plantel del Club Deportivo Caupolicán, que ha sido multicampeón en Las Compañías, y que en 2014 coronó como campeón regional, dejando bien en alto este popular sector de la ciudad de La Serena.

El trayecto, como decíamos en un principio, era tortuoso, largo. Pero ellos tenían plena confianza de que podían seguir consiguiendo importantes logros. Caupolicán se tiene toda la fe del mundo, y los resultados lo avalan.

PARA CREER

Ellos estaban seguros de que con su once titular podrían triunfar: Yerko Marambio al arco; una sólida línea de 4 defensas, con Vladimir Guerrero, Andrés Olivares, Felipe Delgado o Andrés Villalobos en su defecto, junto a Luis López; Francisco Santander en contención, Víctor Osorio, Nicolás Rivera y Óscar Rojas como volantes, para dejar arriba a los dos cracks, Víctor Illanes y Fabián Santander.

Los hombres que esperaban en el banco de suplentes también apretaban los dientes con la confianza de lograr algo importante: Jerson Iriarte, Juan Jerez, Jimmy Aguirre, Jorge Zepeda, Andrés Villalobos, Boris Carmona, Arnoldo “Cury” Pérez y Eduardo “Bobby” Pérez. Por supuesto, bajo la dirección y los consejos, retos y arengas del deté Cristian Villalobos, el PF Alan Álvarez y el utilero Benjamín Ramos.

Comenzó la competencia, y el cuadro de La Serena Norte demostró de inmediato la calidad de sus recursos. Ganó y gustó en todas sus presentaciones, ganándose el cariño incluso del público local. Su presentación en el grupo A fue impecable: 2-0 sobre O’Higgins de Tierra Amarilla, 5-1 sobre Celtic, 2-0 sobre Asotel y 2-0 sobre Juvenil Palmilla, el único partido donde sintieron el rigor de la hinchada local, que por supuesto apoyaba a los suyos. En resumen, fueron cuatro los partidos jugados en su zona, con cuatro triunfos, con 11 goles a favor y sólo uno en contra.

De esta forma, el cuadro de Las Compañías se ilusionaba. Y con justa razón, pues debían esperar al ganador del otro grupo, que resultó ser el Club Trasandino de Arica. En su zona, clasificaron con sólo 7 unidades en 3 encuentros disputados. Su performance no era la mejor de todas, pero en el papel asomaba como un equipo fuerte. Pero en Caupolicán se tenían confianza de alcanzar un resultado inolvidable.

PREPARÁNDOSE

El título nacional amateur es un hito sólo logrado por el seleccionado de La Serena en los años 1949, 1951 y 1954, lo que le valió recibir el histórico trofeo “Caupolicán”, destinado al primer equipo que consiguiera el “triplete”. De hecho, este hito fue el impulso que generó la efervescencia por tener fútbol profesional en la Región de Coquimbo, y convenció a la Asociación Central de Fútbol en invitar a la capital regional a tener su propio equipo rentado. Así es como nació Club Deportes La Serena.

Pero volvamos al sur del país y a la gran final nacional amateur. En la antesala, el deté Cristian Villalobos se mostró emocionado por contar con un grupo de chicos tan entregados. “Futbolísticamente son extraordinarios estos 19 jugadores, pero lo que más quiero destacar es su calidad humana, por la amistad que han creado entre ellos. Pienso que todas esas características los llevarán al éxito”, afirmaba.

En ese contexto, el PF de los serenenses Alan Álvarez fue el designado para jugar el rol de “espía” de Trasandino de Arica. Según las conclusiones que se sacaron en la previa, se trataba de un cuadro ordenado, que marcaba bien y que maneja las pelotas detenidas. Ya las cartas estaban echadas y sólo faltaba que la pelota se echara a correr.

EL PARTIDO

El viernes 15 de enero, a las 20:00 horas, el árbitro se colocaba el pito en la boca y señalaba que la gran final nacional amateur se iniciaba. El partido, desde un comienzo, era intenso, apretado y muy complicado para ambas escuadras. Sin embargo, Caupolicán mostraba sus credenciales.

Tras una gran jugada, en pleno primer tiempo Víctor Osorio colocaba el 1-0. El grito emocionado llenaba las gargantas de muchos que soñaban con la gloria. Incluso los hinchas locales se sumaban a la alegría serenense, porque los chicos “Oro y Cielo” se habían convertido en los regalones.

Sin embargo, en el segundo tiempo las cosas cambiaron. Tempranamente los ariqueños anotaron el empate. Esto provocó algo de confusión, pero Caupolicán seguía siendo mejor.
No había caso: tiros en los palos, remates que complicaban al arquero rival, jugadas donde el último pase no terminaba con la pelota en el arco. Nada salía. En fin, el fútbol, como la vida, no siempre es miel sobre hojuelas.

MINUTO FATAL

De pronto, a los chicos de Caupolicán les avisaron que faltaban cinco minutos para que todo terminara, según nos contó el portero Yerko Marambio. “Así fue como nos preocupamos de aguantar. Luego dieron los descuentos, eran sólo tres minutos. Corrió el reloj, hasta que hubo un lateral y una jugada un tanto extraña terminó en el área y hubo un remate fuerte, pegado al palo, que me sorprendió. Fue el gol de ellos. Ahí todo terminó. Se nos vino el mundo abajo. No pudimos concretar y quizás las ansias de querer ganar nos traicionaron”, señaló el golero, que no escondió su rabia.

“Fuimos los que mejores resultados obtuvimos y los que mejor jugamos. Sabemos que hicimos las cosas bien, pero todo lo bueno queda en el recuerdo porque si no saliste campeón, lo demás pasa a segundo plano”, aseguró este jugador, que sin duda es uno de los líderes de este equipo y de los que más sintió el golpe por esta triste caída, que se dio en circunstancias tan especiales, dejando un sabor amargo en el paladar.

Sin embargo, hay cosas muy buenas para destacar, porque este equipo se preparó de una manera muy especial. Se concentraron, tuvieron los descansos necesarios, se organizaron y planificaron para ser los mejores. Sin lugar a dudas, se trató de una labor pensada, donde el deté Cristian Villalobos, su cuerpo técnico, los jugadores, los hinchas y todos los que rodean la actividad de Caupolicán deben sentirse orgullosos.

Si bien la premisa en el fútbol siempre es ganar, los procesos serios y con porvenir siempre son importantes. Es, sin lugar a dudas, una lección para todo el balompié criollo. Y ojo, el que persevera siempre alcanza. Caupolicán ya tendrá revancha. 

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Fuente: diarioeldia.cl