A tu salud Chile lindo: Campeón de América

 
Chile cumplió con su objetivo de cambiar la historia y obtuvo por primera vez la soñada Copa América. Tras empatar en los 120 minutos de juego, la “Roja” logró imponerse a Argentina por 4 a 1 en los penales

Mil recuerdos, mil imágenes desfilaron por la mente de 17 millones de chilenos en el cara a cara de Alexis Sánchez con el portero Sergio Romero. Era el cuarto penal de la serie para Chile que ya había convertido los tres anteriores en los pies de Fernández, Vidal y Aránguiz. De ese disparo dependía todo. Argentina había marrado dos y la Roja de todos quedó de frente con una nueva historia, para reescribirla con un capítulo único, maravilloso, con categoría.
El “Niño Maravilla” tenía bajo sus hombros una responsabilidad tremenda. Los ocho pasos que lo separaban del balón los corrió convencido de lo que haría con el impulso de 17 millones de almas que lo impulsaron de cada rincón de esta angosta y larga faja de tierra.
Mostró su extirpe. Pese a su irregular Copa América y no lucir como siempre lo quiso, Sánchez le pegó con El sapo Livingstone, Elías Figueroa, Alberto Quintano, el “Chita” Cruz, Iván Zamorano, Marcelo Salas y la generación dorada que esperaba ingresar por la puerta ancha a la historia del fútbol chileno.
Ya tenía pensado qué hacer. Espero que Romero se jugara hacia su izquierda y con un suave picotón hizo que el balón ingresara lentamente por el costado derecho con el aliento de todos los chilenos cuyo impulso fue acompañado de lágrimas y una incontenible emoción que no se borrará más de nuestros corazones y de los chilenos bien nacidos en esta tierra.
Chile por fin se convertía en ganador de una competencia de selecciones y lo hacía frente a un gran rival. En Brasil había quedado fuera de carrera por esta misma vía en los octavos de final, precisamente frente al anfitrión y, justamente un año después, se cobra una dulce revancha venciendo, esta vez, al subcampeón del mundo en una final atrapante que se extendió durante 120 minutos y debió resolverse por la muerte súbita.
Antes de que Sánchez se sacara la camiseta iniciando ese festejo ganador y desenfrenado, al que se sumaron todos sus compañeros, Chile había estado a la altura de un partido trabajado. Muy táctico, donde no se regaló nada y donde los intérpretes, todos, le respondieron al entrenador Jorge Sampaoli, cuya movilidad estructural, en especial en defensa, le dio sus frutos al anular a Lionel Messi y compañía, quienes, pese a tener dos oportunidades de convertir en el primer tiempo del periodo reglamentario, se fueron apagando en la medida que pasaba el tiempo.
En esa búsqueda y el anhelo de querer escribir la historia en los 90 minutos, la “Roja” casi se queda con las manos vacías. En el segundo minuto del agregado, una diagonal de Lionel se Messi, hizo que todos se quedaran con el corazón en la mano. Un centro de Banega para Higuaín no fue conectado a la perfección por el atacante y con ello se fue la única chance trasandina.
Lo que vino después fue para Chile. No en oportunidades de riesgo, sino que en actitud, temple, compromiso y hambre de ganar el trofeo. Convertirse en el mejor y acallar esos gritos insultantes de quienes paseaban sus logros por nuestra cara de manera arrogante, incluso en esta misma edición, en nuestra cara.
Ya no más de eso. Chile le dio una clase magistral de compromiso a su adversario, le envío una clara señal a lo mal perdedor que resultó ser Uruguay y al resto de los equipos sudamericanos, porque ahora se ganó un cupo para la Copa Confederaciones y dará la pelea en las clasificatorias sudamericanas para Rusia 2018. Chile se merece este festejo, organizó una gran Copa América y se merecía ser el Mejor de América. A tu salud Roja querida. Gracias por este hermoso regalo. 

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Fuente: diarioeldia.cl