Adrián Vega, designado fiscal regional: “En el ámbito público uno debe escuchar y después actuar, ese ha sido mi sello”

 
El nuevo persecutor jefe de la zona enfatiza en el rol social del Ministerio Público y en el desafío de ganar la credibilidad de la gente

El día jueves por la mañana Adrián Vega, fiscal adjunto de Coquimbo, iba saliendo de una audiencia cuando recibió una llamada de la Fiscalía Regional. Del otro lado de la línea le daban la noticia que había sido designado como el nuevo persecutor jefe de la zona. El abogado de 42 años sintió orgullo y reconoce que fue un momento emotivo, sobre todo porque minutos más tarde también lo llamó su esposa, diciéndole que había leído la noticia en la página web de diario El Día.

En conversación con nuestro medio, profundizó en cuáles serán los principales desafíos durante su gestión y dónde estará el sello personal que lo diferenciará del actual fiscal regional, Enrique Labarca. 

-¿Cuáles son sus sensaciones luego de haber sido elegido? Es un reconocimiento, pero también una gran responsabilidad… 

“Estoy muy contento. El nuevo fiscal nacional ha confiado en mí y espero estar a la altura de las circunstancias para cumplir los proyectos y metas de su gestión, que es lo principal. Ayudar a las víctimas, ejercer las garantías del imputado y que la gente se sienta más segura en sus casas y en cualquier lugar”. 

-¿Qué primó para que el fiscal nacional, Jorge Abbott, se inclinara por usted?

“No puedo hacer un análisis con respecto a eso. Lo que sí puedo decir es cómo afronté yo este proceso de concurso, que fue tratando de demostrar mi experiencia, mis formas de trabajo, demostrar mi cercanía con las personas, porque creo que eso es fundamental para la credibilidad del sistema, que los fiscales tengan credibilidad con los modos, con las formas y con las decisiones. Traté de plasmar eso en mis planteamientos. Tal como lo he hecho en toda mi carrera y afortunadamente en este caso se valoró eso”. 

-En cuanto a los desafíos, ¿cuáles son los principales que tendrá como jefe del Ministerio Público? Se dice que está al debe en cuanto a la atención a las víctimas…

“Nosotros tenemos el deber constitucional de proteger a las víctimas y escuchar. Ese deber tiene que plasmarse en procesos de trabajo que así lo permitan. Es decir, que haya tiempo para los fiscales o los asistentes de fiscales que deben atender a las víctimas para escucharlos, buscar una solución y ayudar a que cuando una persona llegue a la fiscalía salga más segura que cuando entró. Que tenga una experiencia positiva con el sistema. Eso nos da credibilidad y más posibilidades de recolectar evidencia y ganar los casos”. 

-¿Por qué se ha fallado en esta materia, hasta ahora? 

“Siento que es un tema histórico. La Fiscalía lleva dos periodos, el primero fue de instalación, con don Guillermo Piedrabuena, que lo hizo muy bien, ordenando la casa. Después vino Sabas Chahuán que perfeccionó los sistemas informáticos y los modos de comunicarse, y hoy día estamos en la tercera etapa, que tiene que ver con perfeccionar y mejorar la calidad de la atención. Ya tenemos los medios, tenemos a los funcionarios. Ahora hay que ver los modos para que el público, el usuario, las víctimas, los abogados, los testigos, los defensores, los querellantes, y todos puedan acceder de mejor manera a la información y a los contenidos. No sé si es una deuda pendiente, es un proceso que tenemos que vivir ahora en un tercer periodo, que es el que representa don Jorge Abbott”. 

-¿Otra crítica que se hace en cuanto a las falencias del sistema es la falta de coordinación que ha existido entre la Fiscalía y las policías, lo que a veces entrampa la investigación. ¿Reconoce ese problema? 

“No podemos negar que ha habido un tema complejo ahí. Lo manifestamos en la Corte, todos los candidatos cuando expusimos. Lo que hay que hacer a partir de ahora, y básicamente mejorarlo, es el trabajo en conjunto con la policía, conociendo los deberes de cada uno y respetando las áreas de competencia de cada uno, pero mirando el mismo fin. A veces las llamadas telefónicas, los tiempos de cada fiscal, no calzan necesariamente con los del policía, pero hay que buscar las instancias de coordinación en que el fiscal pueda conocer al policía y el policía al fiscal y en una relación conjunta esclarecer los hechos y proteger a la víctima”.

-¿Cómo calificaría usted la comunicación que existe ahora? 

“La comunicación no ha sido mala. El tema es cómo te comunicas. Yo me puedo llevar muy bien con una persona, pero quizás no tenemos el tiempo para juntarnos, conversar de lo que hemos vivido, lo sucedido y nuestros planes a futuro, ese es el paso que vamos a dar, la relación es buena, pero tenemos que perfeccionar los contenidos y las formas de hacer el trabajo”. 

-¿Falta más contacto personal?, ¿reuniones de coordinación, tal vez?

“En efecto. Aquí hay un trabajo importante que hacer en temas de coordinación para poder entender cuáles son las cargas de cada institución, para entender cuáles son los campos en los que se puede trabajar y no atropellar ni perjudicar el trabajo de otros, porque son distintas funciones”. 

-¿Cree que la policía a veces ve coartadas sus funciones, por esperar una orden de la Fiscalía y eso resiente un poco las relaciones? 

“No creo. Esos son temas técnicos que se conversan en mesas de trabajo y no es el caso porque las políticas de persecución penal están claras y las define centralmente don Jorge Abbott, nosotros somos los encargados de ejecutarlas en la región, adecuarlas de modo acorde a nuestra región y a nuestra realidad, pero con el espíritu y el fin último del fiscal nacional”

-En lo que tiene que ver con “acortar los procesos”, ¿está de acuerdo con este planteamiento de optar por juicios abreviados por sobre los orales? 

“Lo que pasa es que mientras mejor se haga la investigación, lo más probable es que se hagan menos juicios orales, esa es la lógica. Por lo tanto, si la investigación mejora, obviamente los imputados van a tender a aceptar los juicios abreviados y eso provoca que al tribunal oral lleguen menos juicios y así el tribunal mismo tiene más tiempo para resolver en justicia y en derecho, a favor o en contra del imputado”.

-¿Cuál será la principal diferencia entre su gestión y la de Enrique Labarca?, ¿cuál será su sello? 

“No te puedo decir las diferencias. Pero sí cómo pienso asumir este trabajo. Mi trabajo y toda mi experiencia ha sido en el sector público, como abogado de la Corporación de Asistencia Judicial, como abogado de un proyecto de ayuda a niños maltratados dependiente del Sename, como fiscal adjunto y hoy como fiscal regional y esa carrera desde lo público me ha enseñado que el mejor modo de trabajar es siendo cercano a las personas, escuchándolas, más que hablando uno. En el ámbito público uno debe escuchar a las personas y después actuar, ese ha sido mi sello. No sé si es una diferencia con don Enrique Labarca, quien hizo un gran trabajo, pero es mi estilo y no tengo otro modo de ver mi gestión y mi trabajo”. 

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Fuente: diarioeldia.cl