La catástrofe que puso a prueba la organización de los vecinos

 
A pesar del saldo de víctimas fatales, las autoridades y especialistas coinciden que las consecuencias pudieron haber sido mucho mayores a no mediar de la serenidad y riguroso cumplimiento de las medidas de evacuación planteadas por las autoridades.

Hasta ahora los habitantes de la Región de Coquimbo habían visto sólo por televisión y a distancia las consecuencias de un terremoto y posterior tsunami. Sin embargo, también habían convivido con el anuncio de un fuerte sismo en el norte del país. Las alertas habían sido bastante. Incluso, en julio de 2009, un contador logró movilizar a toda un pueblo en Tongoy, luego que anunció que un tsunami afectaría sus costas. Si bien el anuncio estuvo lejos de concretarse y terminó con amenazas en los tribunales, muchos lo utilizaron como un ejercicio preventivo.
Desde el 2010 los simulacros aumentaron considerablemente, pese a que en nuestra zona la mayoría no parecía tomarlo en serio. En paralelo aumentó la controversia por las vías de evacuación y la carencia de señalética en puntos claves.
Sin embargo, todo estos elementos sirvieron para generar conciencia y colocar a la población en alerta. Existía conciencia que en cualquier momento el terremoto llegaría a la zona. Hasta que se concretó. No obstante, desde la Oremi regional se destacó el comportamiento ejemplar de los vecinos. El director regional, Rubén Contador admitió que existió una rápida y ordenada reacción. De hecho, esto se notó en el propio puerto de Coquimbo, donde a cada momento sonaban las alertas de los celulares y las sirenas que indicaban la emergencia.

Además, fue la propia Presidente de la República, Michelle Bachelet que destacó en Coquimbo la reacción de la comunidad. Sin embargo, la mayor prueba de fuego estuvo en la inauguración de La Pampilla  de Coquimbo. Se coincide que a no mediar  de los llamados a la calma  de las autoridades, el terremoto pudo tener consecuencias mayores. 

 

ITINEARIO DE APOYO 

Desde las 9:30 horas de hoy, la Ministra de Vivienda y Urbanismo, Paulina Saball; en compañía de su par de Obras Públicas, Alberto Undurraga, recorriendo las zonas de Illapel que se vieron afectadas por el terremoto 8,4.
La secretaria de Estado explicó que el recorrido se está haciendo en atención a dos grandes focos: primero, en el centro de Illapel, en términos de infraestructura y los efectos en la economía local y, segundo, en el ámbito estrictamente habitacional.
“Estamos recorriendo el centro de Illapel, donde los daños son más evidentes y donde la actividad comercial se entremezcla con la actividad habitacional. En este caso, trabajaremos en conjunto con el Ministerio de Economía para que las acciones que podamos realizar permitan enfrentar de manera simultánea el comercio y la residencia”, explicó.
La autoridad agregó que “trabajaremos en conjunto como lo hemos venido haciendo en todos los barrios comerciales a través de un programa que tenemos, para proporcionar una doble ayuda que permita activar la actividad económica productiva y abordar la situación de los inmuebles”.
Respecto de los sectores poblacionales de Illapel, explicó la autoridad, “la mayoría de las viviendas han sido construidas precisamente con programas de vivienda social con una data reciente”.
“El reporte que tenemos del Alcalde es que en esos conjuntos habitacionales los daños se concentran en muros de contención, que son muy importantes de atender, porque tenemos que prever que frente a una nueva réplica no vaya a caer un muro que provoque daño a las personas. Tal como lo señaló la Presidenta, lo primero es preocuparnos de la vida de las familias, evitar que se generen mayores daños, llegar a todos los lugares para saber lo que está pasando y poder coordinar con el municipio, no solamente el catastro, sino que también la distribución y organización de la ayuda que vamos a proporcionar”, sostuvo.
La primera autoridad del Minvu informó, además, que se está trabajando en conjunto con Gobierno Interior (Gobernaciones, Onemi e Intendencia) en albergues y contención de las familias damnificadas en la etapa de emergencia, “mientras nosotros con el Ministerio de Desarrollo Social y el municipio hacemos el trabajo de diagnóstico de los daños más estructurales para definir los instrumentos que sean más adecuados y pertinentes a la realidad de cada lugar y que nos permitan enfrentar el proceso de la reconstrucción”.
La Ministra Saball agregó que la Presidenta nos ha encomendado “que tengamos especial atención en trabajar con los recursos locales, con las capacidades locales, con los conocimientos locales”, al momento de articular los procesos de reconstrucción.
“Reponiendo los servicios básicos empieza el trabajo de pensar cómo reponemos viviendas, cómo las mejoramos, cuáles son los recursos que existen en materiales y constructoras y capacidades existentes. El proceso de reconstrucción debe posibilitar también activar la economía local en un nivel muy alto de familias y comunidades afectadas”, dijo.

EL DOLOR DE CANELA

En Canela y con la luz del día sus pobladores comenzaron a verificar el estado en que quedaron sus viviendas, en medio de fuertes réplicas.
El alcalde Bernardo Leyton, destacó existen 37 personas albergadas en el sector de Huentelauquén y que los 10 mil habitantes de la comuna aún estaban sin luz.

Leyton pidió al Gobierno que les ayude con el envío de carpas y el despeje de las rutas que aún están interrumpidas por los desprendimientos de rocas.

"Se está haciendo un catastro aún y hasta ahora sólo tenemos agua potable. Vamos a habilitar otro albergue en el colegio de Canela Baja y vos a entregar carpas a las personas afectadas", precisó a los medios.
 

Imagen Principal: 
[node-title]

Fuente: diarioeldia.cl