Taxista recibe disparo con una escopeta y los perdigones le hacen perder la visión de un ojo

 
Juan Pablo Arriagada (33) asegura que el autor del disparo está identificado, pero no ha sido detenido. “Sólo pido que se haga justicia por mi caso”.

El 28 de noviembre del 2015 será una fecha que Juan Pablo Arriagada (33) nunca olvidará. Antes de ese día era un taxista que trabajaba todos los días en su vehículo, pero hoy está prácticamente ciego. El destino quiso que estuviese a la hora y en el lugar equivocado: de pie en una esquina de La Serena recibió un disparo de perdigones en pleno rostro.

Tras disputar un partido de beibifútbol en la noche del viernes, Arriagada y un amigo se dirigieron a comprar completos en un local ubicado en calle O’Higgins en pleno centro de la ciudad de La Serena. 

Según su relato, era alrededor de las 2 de la madrugada del sábado 28 de noviembre, cuando permanecía junto a su amigo en la esquina de O’Higgins y la Avenida Francisco de Aguirre.
“A esa hora vimos que había una discusión entre un caballero y su pareja, pero nosotros no le dimos importancia. Ellos estaban ubicados aproximadamente a un metro y medio de nosotros, cuando el hombre empieza a discutir más fuerte, muy enojado, y de repente saca una escopeta y la apunta a su señora”, relata.

La mujer en un acto defensivo empujó la escopeta hacia un lado, cuando su acompañante disparó. Arriagada escuchó el fuerte estruendo de la salida de los perdigones, pero no alcanzó a cubrirse.

“Había un ‘curaito’, quien estaba más cerca y que perdió dos dedos de su mano (…) mi amigo quedó llenó de perdigones en el cuerpo y comenzó a sangrar; y a mí, el balazo me llegó en el ojo. Al principio, no me había dado cuenta, pero la visión comenzó a oscurecerse y luego me desmayé”.

Al día siguiente, Arriagada despertó en el hospital de La Serena y fue notificado de que los perdigones habían dañado seriamente sus ojos. “Perdí la visión completa del ojo izquierdo y un 30 por ciento del ojo derecho”, indica.

“Fue muy triste para mi cuando los doctores me dijeron lo de mis ojos. Yo soy chofer de taxi, tenía mi auto y trabajaba en forma particular”, añade.

El afectado indica que fue consultado por Carabineros acerca si conocía al sujeto que había disparado y tanto él como las otras dos víctimas lo identificaron como el dueño de un local que se ubica muy cerca de donde ocurrieron los hechos.

“Carabineros lo fue a buscar, pero no lo ubicaron: se había dado a la fuga”, precisa.
El caso en este momento está en la Fiscalía, pero, asegura, “ha pasado más de un mes y todavía no hay resultados”.

“Yo ahora estoy mal (…) tengo que gastar plata de mi bolsillo para, por ejemplo, los exámenes a los ojos que me manda a hacer el hospital (…), perdí mi ojo, no puedo caminar, me duele la cabeza y no puedo manejar”, señala. 

“Si yo no hubiese tenido Fonasa, porque a pesar de ser independiente, yo imponía para la salud, hubiese quedado endeudado en más de un millón de pesos con el hospital”, asegura. “¿Dónde está la justicia? Yo incluso pudiese haber estado muerto. Acerca del autor saben quién es y dónde vive, entonces, ¿Por qué no lo detienen?

En un acto que él considera incomprensible, la mujer que era la persona a la cual iba dirigido el disparo, comenzó a ofrecer dinero para que las víctimas no hiciéramos la denuncia. “Una cuarta persona que recibió perdigones a la altura del estómago aceptó el trato y desistió de la denuncia”, aclara. “A mí también la mujer me ofreció plata y que me atendiera en las mejores clínicas, pero yo no acepté (…) yo quiero que se haga justicia”. 

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Fuente: diarioeldia.cl