Se trata de uno de los conflictos más bullados y de más larga data en la región, que además en el último tiempo alcanzó ribetes nacionales. En 2003 Minera Los Pelambres inició las diligencias para obtener los permisos ambientales que le permitieran la construcción del tranque de relave El Mauro, el que entró en funcionamiento el 2006. Desde esa fecha y en todo este periodo se ha registrado un conflicto que enfrentó a la minera y la comunidad de Caimanes que ha incluido protestas, millones de dólares invertidos, juicios e incluso un fallo judicial que ordenó su demolición. No obstante y tras cerca de una década de desencuentros, hoy ambas partes han logrado un primer acercamiento y manifiestan su voluntad de dialogar.
En este escenario, el giro de timón que ha demostrado la empresa respecto de la forma de enfrentar el problema ha sido fundamental. Jorge Araneda Alcaíno, gerente de Sustentabilidad de Minera Los Pelambres explica que este acercamiento surge inicialmente a través de un equipo de abogados externos que se acerca a los abogados demandantes de manera de explorar alternativas que les permitieran sentarse a conversar y llegar a un acuerdo. “La Compañía puso ciertos principios rectores: que esta propuesta de acuerdo fuese validada y legitimada socialmente, en un proceso de participación donde esté presente toda la comunidad de Caimanes. De esta forma, en el caso de lograr un acuerdo, fuese en beneficio de toda la comunidad y no solamente de algunas personas. Lo que estamos buscando no sólo es terminar con los juicios, sino más importante, iniciar una nueva etapa en la relación con Caimanes y el resto del valle del Pupío”, plantea.
El ejecutivo reconoce que durante estos años pudo haber errores de procedimiento que gatillaron que este conflicto se acrecentara. “El principal error fue el haber llegado a acuerdos que sólo atendían lo judicial y que fueron acuerdos que beneficiaron a unos pocos en desmedro de muchos. La consecuencia de ello fue haber creado una profunda división en la comunidad de Caimanes y los juicios actuales son una expresión más de esa profunda desunión”, precisa.
Por ello, indican, hoy lo enfrentan de una nueva forma. “Nosotros necesitamos salir de la relación que tenemos hoy día con la comunidad de Caimanes, que es una relación que está basada en el conflicto y los juicios, para pasar a una relación basada en la posibilidad de trabajo y de colaboración mutua. Esperamos tener una relación en que nosotros podamos aportar al desarrollo del territorio, entendiendo que este desarrollo es algo que tenemos que identificar con la misma comunidad. Esto debe ser el principio guía y entender que, cuando tengamos conflicto, es posible resolverlo de manera conjunta, directa y franca”, sostiene Araneda.
“Estamos convencidos como empresa de que ésta es la manera, porque aprendimos de los errores del pasado, y uno de los principales errores que provocó conflicto fue haberse entendido con unos pocos y no haber mirado a la comunidad en su conjunto”,.
Respecto a cómo ha sido la recepción de la comunidad a este cambio en la forma de relacionarse, el ejecutivo manifiesta que “estamos empezando a recorrer un camino. Tenemos que ser muy conscientes de que esto es un primer acercamiento. Estamos optimistas, porque hemos logrado conversar con dirigentes de Caimanes que representan a organizaciones cercanas a nosotros y a otras muy lejanas a nosotros. Tenemos la convicción de que hay un entendimiento común de que ésta es una oportunidad de volver a sentarnos a conversar, no sólo nosotros con Caimanes, sino Caimanes entre ellos mismos. Y creo que eso es un primer paso. De todos modos, tenemos que ser muy humildes y decir que esto es un primer paso, que estamos recién iniciando un camino de conversación”.
El objetivo central de Los Pelambres es efectuar una propuesta que fue presentada a los tribunales y que, en el marco de este acercamiento, se va a discutir con la comunidad de Caimanes. “Estamos dispuestos a complementar esa propuesta con los planteamientos que la misma comunidad nos haga respecto de cómo podemos hacernos cargo de sus preocupaciones. Entonces esa propuesta inicial la vamos a poner sobre la mesa, la vamos a compartir con la comunidad, para acordarla en conjunto”
Lo que quieren, dice Araneda, es plantear una propuesta de trabajo sobre cómo conversar respecto al desarrollo de Caimanes y eso traducirlo luego en proyectos y propuestas. “Quiero ser claro en que nosotros no nos vamos a arrogar el derecho de decidir qué es mejor o peor para Caimanes, lo que vamos a hacer es conversar con Caimanes respecto a qué creen ellos es mejor para su desarrollo, para su futuro”.
De ser fructíferas las tratativas, los resultados podrían darse incluso este 2015. “Esperamos tener un proceso de participación intenso, que ojalá nos permita antes de fin de año tener un acuerdo con la comunidad. Si eso es así, las primeras obras que se hayan acordado, se empezarán a implementar el primer semestre del 2016. Ahora, esto es una expectativa que también debemos acordar con la comunidad y es una aproximación a un plazo que tendremos que ajustar, en la medida que tengamos claro la complejidad de las obras y si se requieren permisos o no”.
En cuanto a qué harán para evitar lo que ocurrió en el pasado, cuando sólo un grupo negociaba y otros estaban en contra, el representante de la minera manifiesta que “lo que haremos es justamente implementar un proceso amplio de diálogo ciudadano, convocando por las mismas organizaciones sociales de Caimanes, para asegurar la mayor cantidad de gente dialogando, lo que asegurará que este posible acuerdo sea para todos y no para algunos”.
CAIMANES SE ABRE AL DIÁLOGO. Por su parte, Sandra Dagnino, abogada que representa a la comunidad de Caimanes, reconoce que “efectivamente y contando con una autorización formal de la comunidad de Caimanes, que consta en un acta de asamblea, se están abriendo caminos de dialogo entre la comunidad y la Minera”.
Este proceso ha sido posible, plantea la profesional, a partir de una nueva postura de la compañía “quien hoy ha hecho un reconocimiento de la problemática que existe en Caimanes y de su origen. Este acto, que puede parecer tan menor, es de gran significado, pues finalmente, la gente siente que expuesta la verdad sobre la mesa, el trato es más digno y constituye una manifestación de que “estamos hablando en serio”, enfatiza.
La abogada plantea que luego que ya ha pasado casi una año de la dictación del fallo de la denuncia de obra nueva, sin que se haya podido hacer efectivo, se produce esta apertura de la empresa “y habilitados por la comunidad se inician conversaciones, las primera entre abogados, con el objeto único de fijar un marco de temas a discutir, pues de nada servía pretender conversar si los temas no eran precisamente agua y seguridad, todo recordando que hasta aquí, cada vez que la minera hizo propuestas para resolver este tema en Tribunales, estas consistían en construcción de estadios, becas de estudio y otros, lo que claramente no soluciona los problemas que reclaman solución y urgente”.
Lo que se busca, agrega Dagnino, es que transcurrido todo este tiempo sin poder hacer cumplir este fallo, dados los tiempos de Tribunales “es alcanzar una forma más rápida y más beneficiosa de lograrlo , una forma no establecida por una Corte, sino consensuada por la comunidad y de manera directa y a su vez se busca dar solución a los problemas de seguridad, que por más que hasta ahora hayan sido desconocidos por el fallo de la Corte de la Serena, existen y mantienen a la población bajo una angustia permanente”.
Lo que se ha iniciado ahora, dice, es un proceso de participación “inédito” de toda la comunidad, que implica tres primeras reuniones, ya sostenidas con la directiva de la junta de vecinos número 4, un representante de la población más joven, un agricultor, entre otros, a quienes se les ha manifestado -por parte de la empresa- esta nueva postura.
“Hasta aquí en las tres citadas reuniones, se han puesto los temas sobre la mesa, ahora viene el proceso de participación, a través de estos foros y esperar que es lo que resulta, puede que sea mucho, o puede que no alcancemos un acuerdo, pero en uno u otro caso, a mi entender, habrá valido la pena pues participarán personas de opiniones históricamente contrapuestas, porque en Caimanes hay familias que no se hablan a partir de si apoyan o no a la empresa- y que se generen estos encuentros de alguna manera recompone en algo, un tejido social que ha sido altamente fracturado”.
Entre las propuestas, se ha hablado por ejemplo de trabajar en reconstruir la identidad cultural de Caimanes a través de inversión en áreas de cultivo y ganadería, con el objeto de permitir que la población se autosustente una vez que desaparezca la minera. “Todos temas que los habitantes de Caimanes deberán debatir, directamente, sin terceros que intermedien, acompañada de sus abogados, asistidos por ellos, pero de manera directa y lo que esperamos se termine resolviendo, en cuanto se acepten o rechacen los acuerdos finales, en una suerte de plebiscito en que participen todos. “Esto no es más que una apertura de caminos para un diálogo entre una comunidad que ha sufrido enormemente y una empresa que tras años de ignorarla se dispone a buscar, en conjunto con ella, la mejor solución a un problema que existe y que debe solucionarse, puede que esa solución no se alcance, pero habremos tenido todos la disposición de escucharnos y eso ya tiene un valor”, puntualizó.
Fuente: diarioeldia.cl
