El Limarí combate la hidatidosis con programa de prevención y educación

 
A través de tres líneas de acción, se busca controlar el contagio de la enfermedad que ocasiona quistes en riñones y pulmones, llegando a ser mortales.

Desde los tiempos de Hipócrates (430 años a. de C) la hidatidosis es conocida como una enfermedad zoonótica ampliamente distribuida en el mundo, que es causada por el parásito llamado Echinococcus Granulosus. Después de miles de años desde su hallazgo, esta enfermedad, que en algunos casos puede ser mortal, “está causada por un estado quístico” que se ha vuelto propio en nuestro país afectando en un alto índice a los habitantes de las zonas rurales de nuestra región, donde el parásito tiene como huéspedes intermediarios a los animales salvajes y domésticos, como ovejas, cabras, caballos, bovinos y perros. En el caso de estos últimos, la bacteria vive en su intestino, sin que la mascota muestre síntomas y elimina los huevos a través de las heces.
Durante este proceso, la enfermedad se transmite al ser humano cuando éstos ingieren accidentalmente los huevos de los parásitos que se encuentran presentes en el ambiente, sobreviviendo durante varios meses en praderas, jardines y patios, así como también por estrecho contacto con el animal infectado, por malos hábitos de higiene o por el consumo de verduras, agua o tierra que estén contaminadas con el huevo. Para el hombre, la aparición de los síntomas puede tardarse desde meses a años, siendo el hígado y los pulmones los órganos más afectados por la enfermedad y cuyo diagnóstico y tratamiento implican elevados costos para el sistema de salud.
Así lo confirma la Médico Veterinario de la Seremi de Salud, Claudia Adones, Encargada de la Unidad de Zoonosis, quién explica que la hidatidosis es “una enfermedad parasitaria” y que el ser humano se contagia cuando entra en contacto con el parásito que “se aloja en los intestinos de los animales, quienes eliminan los huevos al ambiente y desde el ambiente es consumido por los herbívoros” desarrollando en su interior “quistes hidatídicos que generalmente la gente los conoce como ‘bolsas de agua’”. Durante el proceso de faenar el animal y entregarles los restos de “hígados y los bofes a los perros, éstos se contagian nuevamente con la enfermedad” mientras que las personas, de forma accidental “pueden consumir los huevos del ambiente y generar quistes hidatídicos en sus pulmones, hígados u otras partes del cuerpo”, expresó la especialista.
Es por ello que en la Región de Coquimbo, a través de una iniciativa impulsada por la Seremi de Salud y financiado por el Gobierno Regional, han organizado llevar a cabo un programa inédito de educación, prevención y control del contagio de esta enfermedad que trabaja en conjunto con las instituciones de educación superior basados en dos programas “uno educativo realizado por la Universidad Católica del Norte y otro de intervención que se adjudicó la Universidad Austral” que buscan combatir “el problema que afecta al sector rural que signifique una mejora para la salud de la población que está en contacto con los animales”, puntualizó el Seremi(s) de Salud, Rosendo Yáñez.
El objetivo es enfocarse en las tres comunas más afectadas de esta zona del país, Punitaqui con un 6,8% Monte Patria con un 2,7% y Combarbalá con el 1,7%. Todas, comunas pertenecientes a la Provincia del Limarí donde existe una alta tasa de prevalencia de contagio, con un promedio del 2,5% y el 22% de perros infectados.
Eduardo Alcayaga, presidente de la Comisión de Salud del Consejo Regional explica que la hidatidosis está presente “en toda la ruralidad e incluso en la ciudad” y bajo esa realidad es que han propuesto poner en marcha tres programas que permitan disminuir el riesgo de contagio de la enfermedad, señalando que “no fue fácil lograr sacar adelante este programa” ya que tuvieron que ver la forma de cómo poder financiarlo, pero con el apoyo y los recursos FNDR se logró invertir cerca de “690 millones de pesos para dos años de programa” (2015-2017), que actuará como “una iniciativa piloto” y que transcurrido el tiempo de gestión se deberá “evaluar para que pueda convertirse en un programa permanente del Ministerio de Salud”, expresó.
El trabajo mancomunado está basado en “tres líneas de acción presente en las tres comunas afectadas donde están los focos de proliferación”. La primera fase se asienta en la promoción de la salud y la educación sanitaria que está dirigido a “todos los integrantes de la población rural”, como escolares, educadores, trabajadores, campesinos, vecinos y en general a todos los habitantes, con la intención de “ir sensibilizándolos e ir formando conductas de higiene que permitan evitar y precaver que esa enfermedad los afecte”. Además fomentarán la tenencia responsable de mascotas, dirigido a promover “cambios de hábitos y conductas de riesgo de la población de las áreas rurales”, explicó.
Agrega que otra fase del programa se basa en el control sanitario de la equinococosis canina, que también contará con tres líneas de acción como la “desparasitación interna periódica y permanente de las mascotas cada cierto tiempo y por un periodo de dos años. Vamos a tener un registro de identificación de perros con microchip para ver la dinámica de la población” que les permitirán conocer los desplazamiento de las mascotas, que muchas veces son perros vagos, e ir viendo las zonas de más riesgos donde estos animales transmisores pueden afectar a la población y tener un mayor control. El programa sanitario también estará dirigido a neutralizar que esto siga expandiéndose a través de “la esterilización quirúrgica de machos y hembras para poder controlar la población canina”, ejecutando como meta el 20% de la población canina en 24 meses.
Finalmente, Alcayaga afirmó que la última intervención constará del “programa de vigilancia epidemiológica de esta enfermedad” que se realizará en los huéspedes definitivos a través de “muestras de sangre y análisis permanente de los caninos para ver el estado en el que se encuentran la afectación de los animales” y poder estar seguros de “si el control que se pretende hacer es eficaz”, apuntó.

EDUCACIÓN Y PREVENCIÓN. Todos los participantes de este programa piloto coinciden en que hay que trabajar en la educación de la población para así, de esa forma, evitar la expansión de la enfermedad.
Desde su conocimiento, la veterinaria Claudia Adones indica que el alimentar a los perros con las vísceras de los animales infectados “es una costumbre muy arraigada en la gente del campo” y por ello su alta prevalencia. Ante estos índices, la profesional aconseja no hacerlo ya que “los interiores de los animales en los cuales se puedan ver que tienen quistes, se deben enterrar o quemar” debido a que es “un riesgo para las personas que los huevos del parásito se inseminen por el ambiente”, señaló.
Por su parte, Jaime Gajardo, Jefe del Departamento de Salud de Punitaqui, también avaló esta teoría afirmando que a través de los esfuerzos emanados desde la Seremi de Salud, el Gobierno Regional, las localidades y sobre todo la población rural, son testigos del trabajo que se está haciendo para lograr “cambiar las conductas que tienen en el campo de manera que esto no pueda surgir nuevamente” ya que según afirma la autoridad comunal, es “posible eliminar la hidatidosis” basado en que en algunos países ha resultado, “se ha logrado exterminar el parásito y la gente no se vuelve a contaminar pero es un proceso bien complejo porque el virus puede quedar latente por 3 años en la tierra”.
Tal como destaca el Jefe del Departamento de Salud de Monte Patria, José Luis Olivares, esta enfermedad cuenta con una alta incidencia en “los sectores más vulnerables” afectando a la gente más humilde que habita en la ruralidad, “atacando a los crianceros y a los que viven y tienen este tipo de cultura, de alimentación y de vida”. Olivares recalca que en dicha comuna y sus alrededores, todos los consultorios o Cesfam cuentan con “participación ciudadana donde se le entrega educación y capacitación a la comunidad sobre cómo enfrentar la hidatidosis y tener una mejor salud” a través de conductas de higiene como lavarse las manos que les permitan mantenerse sanos; no obstante, afirma que “no hay un control de que la gente efectivamente lo haga, que entierren las vísceras y que desparasiten sus perros y cabras”, aseguró.
Sin embargo, la complicada situación hídrica vigente en esta parte del país “ha agravado mucho más la proliferación del parásito” ya que la falta de agua haría más difícil que los habitantes de sectores rurales “puedan mantener todo limpio y aseado”, enfatizó Gajardo.

CASOS. Lamentablemente, y basados en los índices de alta prevalencia de la enfermedad, la comuna de Punitaqui ha sido uno de los sectores de la Región de Coquimbo más golpeados con la hidatidosis. Jaime Gajardo ha comprobado algunos casos de gravedad, mientras que otros han sido fatales, “conozco tres casos graves presentes en la comuna”, la primera, y que es uno de hallazgos más peligrosos, es “de una señora de la localidad de El Peral donde el parásito le provocó tumores cerebrales y con ello, una dependencia severa a sus cuidadores porque no pueda caminar o comer sola” mientras que en la localidad de El Parral fueron conocidos dos casos dentro de la misma familia, donde el paciente más grave, un menor, le tuvieron que “extirpar casi ¾ partes de su hígado pero ha podido salir adelante”. La autoridad ha manifestado que éstos son casos bastantes graves pero han existido “muchas personas que han fallecido por culpa de esta enfermedad”, apuntó.
A través del programa se han estudiado a todas las familias de los sectores rurales para lograr “identificarlos y hacerles un seguimiento de la enfermedad”. Sin embargo, como lamenta el Jefe comunal de Punitaqui, el monto destinado por el Gobierno Regional “no alcanza para las operaciones de las personas” y así lo confirma la Seremi de Salud, quién señala que la enfermedad tiene “un costo sanitario importante en las intervenciones quirúrgicas”.
Cabe destacar que la infección en el ser humano y la aparición de los signos clínicos pueden ir desde algunos meses a varios años y está dado por algunos factores adicionales como el número y localización de los quistes y la rapidez con la que crecen en el tejido nervioso, huesos, riñón, cerebro, mamas y otras partes del cuerpo. El seremi de salud, Rosendo Yáñez asegura que “muchas veces la población ignora que los quistes se deban al ciclo de esta enfermedad” que muchas veces no son intervenidos “porque la ruralidad lo impide” y otros que pueden generan “discapacidad cuando una persona ha sido operada o ha perdido alguna de sus extremidades” refiriéndose al caso conocido en Punitaqui.

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Fuente: diarioeldia.cl