Inspectores municipales exigen más recursos y que su trabajo “sea valorado”

 
Acusan amenazas constantes y nulo apoyo de la comunidad en su labor fiscalizadora. Alcalde Jacob, asegura que se avanza para fortalecer el departamento.

Se les ve por las calles y muchas veces se desconoce su labor. Uniformados, algunos portan esposas, bastón retráctil y un chaleco anticortes, “para resguardarse ante cualquier tipo peligro”, dicen ellos.  

Son los inspectores municipales, el brazo operativo de la seguridad que prestan las casas edilicias, los que tienen además la obligación de fiscalizar asuntos de orden, tránsito y sobre todo, de las patentes comerciales otorgadas por la administración comunal. 

En La Serena son 26 funcionarios. Quince que efectúan patrullajes a bordo de motocicletas y otros once que de “infantería”. La mayoría afirma que les agrada su trabajo cuya esencia sería el “servir a la comunidad”. Sin embargo, también aseguran que es un riesgo constante ya que faltaría capacitación, implementación y recursos para poder lidiar con ciudadanos que muchas veces no los respetan ni reconocen su autoridad, y con los que parecen ser sus “peores enemigos”: Los vendedores ambulantes que desde hace años se han tomado el centro y que incluso los han atacado en más de una oportunidad. 

 

EL DESCONOCIMIENTO. “¿Sabe cuál es la labor de un inspector municipal?”. Aquello se lo preguntamos a la gente y nadie tenía claridad. “Yo los veo andar en moto, por aquí, por allá, pero no se sabe qué andan haciendo. Parece que controlan a los ambulantes, pero no les resulta mucho, entonces con eso pierden un poco de credibilidad”, asegura el vecino Guillermo Castro, convencido. 

En esa misma línea, la serenense Geraldine Carvajal, opina que “son un poco ninguneados, obviamente que por el desconocimiento que existe y también porque a veces uno ve que no hacen mucho (…) Yo he estado en la calle y veo que se producen situaciones y ellos se quedan parados. No sé si sean tanto aporte”, dice. Y claro, la impresión de la gente y la poca difusión de su rol, es una de las principales problemáticas de los funcionarios. 

Héctor Zepeda llegó hace cuatro meses a la zona, a trabajar al municipio de La Serena, pero tenía cuatro años de experiencia en Arica. Él, tanto en el norte del país como en la región vivió situaciones similares. “El peligro en la calle es constante, sobre todo para un inspector que tiene que enfrentarse a las mismas cosas que un policía, pero sin toda la maquinaria que tienen ellos (…) Esta percepción que se tiene de lo que hacemos es por la falta de información del servicio que prestamos”, asegura.“Lo que pasa es que ellos (la comunidad) no reparan en que somos nosotros quienes llamamos a Carabineros o a Bomberos cuando pasa cualquier cosa. Nuestra labor es invisible, lo que evidentemente nos juega en contra porque al desconocerse lo que hacemos, cuando fiscalizamos un local, por ejemplo, o un vehículo mal estacionado, la gente muchas veces se pone agresiva y nos dificulta todo”, agrega Zepeda. 

En aquello coincide Ignacio Valdivia, otro inspector municipal de La Serena, quien enfatiza en lo riesgoso de su trabajo, en particular con los ambulantes. “Sabemos que son violentos y tratamos de mantenerlos a raya, pero a veces no alcanza. Somos sólo 26 personas para una ciudad que es muy grande. Además, en relación al comercio ilegal es ingrato, porque debemos resguardar que no se produzca, pero cuando lo hacemos, es la misma gente la que se nos tira encima y no quiere que controlemos, entonces, que después ellos mismos digan que no se hace nada, me parece injusto”, expresa. 

Los inspectores Zepeda y Valdivia coinciden en que el municipio debiese hacer una mayor difusión de su labor, para que sea valorada y “más fluida”. Insisten también en que, para que esto ocurra, sería una buena medida inyectar más recursos para la implementación, dotación y capacitación de los funcionarios. “A veces nos faltan cosas. Yo creo que todos deberíamos tener un botiquín y estar capacitados en diferentes materias. Se realizan cursos, pero deberían ser más. Ahora, es verdad que algunos tienen formación por haber estado en instituciones policiales o militares pero no todos. Ahí yo pienso que habría que invertir”, precisa Héctor Zepeda. 

 

¿MÁS ATRIBUCIONES? El jefe de inspección y seguridad municipal, Franklin Solar, corrobora lo expresado por los funcionarios y enfatiza que en un departamento en donde el personal corre tanto riesgo debería haber mayor inversión. “Claro, la gente dice que nos ve parados, pero no ven el trabajo que hay detrás, no tienen que convivir con las amenazas frecuentes que reciben nuestros inspectores, a quienes además, muchas veces les toca hacer cosas que no les corresponden, precisamente para ayudar a la comunidad. Imagínate que el otro día una señora nos llamó para que le sacáramos unos perros que se le habían metido a la casa. Nosotros lo hacemos, pero no nos corresponde. Yo te insisto, sí falta difusión para que la gente sepa para que estamos”, precisa. 

En relación a que muchas veces no actuarían cuando “pasan situaciones”, Solar es categórico. “Nuestras facultades son limitadas. Mira, si ya tenemos problemas cuando realizamos lo que nos corresponde, imagínate cuando existen otro tipo de situaciones como robos u otra cosa. Ahí lo que nosotros hacemos es dar aviso a Carabineros y, en tanto llegan, hacemos lo que podemos, pero siempre estamos, pese a que la dotación no es demasiada”, afirma. 

Pero en el marco de la agenda corta antidelincuencia que lleva a cabo el actual Gobierno, se ha planteado la posibilidad de dar más atribuciones a los inspectores municipales, en el sentido de poder solicitar identificación a las personas, y de negarse, éstas ser sancionadas. ¿Contribuiría esto a generar un mayor reconocimiento y respeto al inspector? Para Franklin Solar, aquello es relativo. Cree que de llevarse a cabo un cambio de esa naturaleza, se hace aún más urgente capacitar a los funcionarios. “Yo creo que esa labor le corresponde a las policías. Cualquier modificación legal que nos beneficie sería bienvenido, pero no sé si estemos preparados para eso”, sostuvo. 

 

CARABINEROS. Desde Carabineros, el comandante Luis Carrera, está consciente del riesgo en que muchas veces trabajan los inspectores y de que muchas veces la comunidad no colaboraría con ellos. Por eso, precisa que la coordinación con la institución policial ha sido fundamental. “Ellos nos llaman a nosotros ante cualquier situación de riesgo que se esté produciendo. Ahora, ellos pueden actuar sólo bajo sus atribuciones y eso la gente tiene que tenerlo claro. No se le puede pedir a ellos que detengan a gente o que se involucren en situaciones más complejas, porque esa es labor nuestra y no podemos exponerlos, porque no hay que olvidar que si bien cumplen un rol en términos de seguridad, son civiles”, afirma Carrera, quien tampoco cree que la solución en cuanto a la eficiencia de los inspectores sea darles facultades que hasta ahora sólo efectúan las fuerzas de orden. “En algún minuto se habló hasta de policías municipales, en eso yo no estoy de acuerdo, porque creo que culturalmente no estamos preparados”, manifestó Carrera. 

 

SALDANDO LA DEUDA. El alcalde de La Serena Roberto Jacob, sabe que “había una deuda pendiente”, con la seguridad municipal, pero afirma que en los últimos años se ha ido avanzando para que los inspectores tengan mejores condiciones y puedan realizar una mejor labor. “Cuando nosotros asumimos (su periodo edilicio) no había nada. Ahora creamos departamentos y de a poco tenemos más posibilidades de avanzar. Tenemos 15 motos, y la cantidad de inspectores yo creo que es buena. Ahora, siempre se puede hacer más y en ese sentido nosotros ahora estamos postulando a los recursos para mejorar la dotación y contar con un vehículo, además de las motos”, manifestó Jacob. 

En relación al desconocimiento de la gente del trabajo de inspección, reconoció que están a debe, pero que también es hora de que haga más visible. “Criticar a los inspectores es no estar informado de que, además de ver el tema de los ambulantes, ellos realizan un montón de otros trabajos, desde cosas cotidianas en las que siempre colaboran, pasando por las fiscalizaciones de tránsito patentes y marcando presencia para resguardar la seguridad, corriendo tremendos riesgos. Es momento de reconocerlos, como merecen”, concluye Roberto Jacob. 

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Fuente: diarioeldia.cl