La negociación que tensionó a la Nueva Mayoría

El 8 de octubre se comenzó a escribirse la historia de uno de los conflictos más difíciles que ha tenido que afrontar el Gobierno Regional: la crisis en la salud hospitalaria. Ese día se oficializó que el Ministerio de Hacienda no había incluido en la glosa presupuestaria los recursos para la construcción del Centro de Diagnóstico y Tratamiento de la comuna, proyecto que se viene gestando hace diez años.
Los gremios de la salud se declararon en estado de alerta y advirtieron que si no se revertía la situación a contar del 1 de noviembre 68 médicos renunciarían y todos los funcionarios del recinto iniciarían un paro indefinido.
Los parlamentarios de la región comenzaran a presionar al nivel central para que se revirtiese la decisión. Advertían que si no existía una solución dejaría de funcionar uno de los hospitales más importantes, sumado que el recinto de Coquimbo funcionaba a medias por daño en su torre de hospitalización.
Fue el momento que el intendente Claudio Ibáñez comenzó una negociación paralela con los ministerios de Salud y Hacienda.
Al interior de la Nueva Mayoría se estaba consciente que se caía un proyecto prometido por la propia Presidenta Michelle Bachelet durante el aniversario de La Serena el 2014. De paso se temía costos políticos, sobre todo una baja en la credibilidad de la mandataria en una de las regiones que más apoyo le ha brindado, sobre todo ad portas de las municipales. Incluso, el alcalde Roberto Jacob, alertó que la única perjudicada sería la mandataria
Con la amenaza de los médicos se dejarían de realizar 40 operaciones diarias y quedarían sin efecto cerca de dos mil prestaciones médicas.
En medio de esta amenaza el intendente Ibáñez logró concordar un financiamiento mixto: 50 mil millones de pesos serían entregados por el nivel central y 7 mil millones por el Gobierno Regional.
Sin embargo, esta apuesta terminó tensionando a la Nueva Mayoría, sobre todo al interior del Core, donde se planteaba que
la autoridad regional no podía zanjar un pacto sin el visto bueno de los consejeros regionales.
Este compromiso, que fue suscrito en Santiago, habría molestado a varios representante del consejo regional (incluso del oficialismo), quienes sostuvieron que ellos no actuaban como “meros buzones” y que no están dispuestos a solucionar los problemas del Gobierno. “El nivel central debe cumplir con sus obligaciones. El core ya cumplió con su parte”, sostuvo Agapito Santander, consejero del Choapa.
Sin embargo, la senadora Adriana Muñoz asegura que los cores conocían la propuesta del intendente, ya que él había consensuado el proyecto con el presidente del cuerpo colegiado, Teodoro Aguirre y el presidente de la comisión de salud del organismo, Eduardo Alcayaga.
Pero, se plantea que el segundo error estuvo en la apuesta comunicacional donde el intendente dio a conocer el anuncio, en que una vez más el Core habría quedado excluido, pese a que antes de la rueda de prensa Ibañez se habría reunido con algunos representantes del cores, entre ellos el timonel del cuerpo colegiado Teodoro Aguirre, para explicarles el trasfondo del proyecto, aunque se evidenció que la reunión no habría sido suficiente para “amarrar” el acuerdo.
Lo concreto es que en vez de valorar las gestiones que realizó el intendente (tras conseguir 50 mil millones de pesos), los gremios de salud, incluidos los médicos, insistieron en que paralizarían sus funciones el 2 de noviembre.
“Nosotros sentimos que esta obra no va a salir. Este proyecto será como el sueño y la promesa que nunca se cumplió”, señalaba en aquella oportunidad la presidenta de la Fenats del hospital de La Serena, Karina Espinoza.
Si bien los parlamentarios trataron de apaciguar el ambiente los dirigentes insistían en que la confianza se había quebrantado el día en que el Gobierno decidió bajar un proyecto de esa magnitud. 

 

Horas de incertidumbre 

El lunes, 2 de noviembre, cuando todos pensaban que el ambiente se calmaría y los médicos volverían a sus labores al igual que los demás funcionarios del hospital el escenario cambió drásticamente.
Cerca de la una de la tarde los quince consejeros regionales se reunieron en el salón Prat de la intendencia para dar a conocer su postura. El rostro de la autoridad regional graficaba que no venían buenas noticias lo que significa que el conflicto de la salud se agudizaría.
Luego de una agitada discusión los cores votan en contra de la propuesta de entregar de forma inmediata los recursos, postergando la decisión para una próxima sesión (lunes 9 o martes 10). Esto desencadenó que los funcionarios del hospital decidieran prolongar el paro hasta tener entre sus manos algún documento que certifique la construcción del CDT.
Los cores justificaron su postura señalando que no están en condiciones de resolver los problemas que posee el nivel central. Es más. “Tenemos historia en esto, porque el ministerio del Deportes no fue capaz de cumplir con los recursos para el estadio La Portada y nosotros tuvimos que suplementar. Necesitamos precisiones por parte del Ministerio de Salud antes de entregar los recursos”, señaló Denis Cortes, consejero.
Para algunos representantes de la Nueva Mayoría lo ocurrido durante esa jornada fue “una quitada de piso político” al intendente Ibáñez, ya que durante el fin de semana varios estaban convencidos en entregar todo su apoyo. Sin embargo, durante la reunión que sostuvieron en privado el día lunes (todos los cores) las posturas habría cambiado.
Este hecho podría ser interpretado por dos causantes: Una pasada de cuenta por no haber negociado con el beneplácito de los cores (fue sólo a Santiago a buscar recursos ofreciendo 7 mil millones de la región) o bien la existencia de una “lucha” de poder al interior del PPD entre aquellos que aún no aceptarían la salida de la exintendenta Hanne Utreras, quien era más cercana al sector ‘rebolledista’, y los que apoyan a la senadora Adriana Muñoz (sindicada como la supuesta responsable de la salida de la exjefa regional) facción a la cual pertenecería la autoridad regional.
Pero, la propia senadora Muñoz desestima que las diferencias al interior del PPD sea el gatillante de la postura de los cores. “Todos esperábamos que esto se resolviera el lunes, pero han dejado todo en suspenso, porque nadie sabe cuándo se van a reunir. No comprendo cuál es la lógica de los cores, pero la ciudadanía está viendo que hay un Gobierno Regional que no funciona armónicamente. No sé si esta postura se debe a que desean resguardar con celos, fondos que son de la región. Pero no me puedo meter porque ellos son autónomos”.
Lo que sí tiene claro es que advierte a una ciudadanía, “desconcertada, porque si se hubiese aprobado el día lunes la fórmula que presentó el intendente el problema estaría resuelto y no tendríamos médicos renunciados y funcionarios en paro”.
La parlamentaria descarta que el intendente haya ido a Santiago sin informarles a los consejeros regionales las propuestas que llevaba. Sostiene que se le había comunicado al presidente del cuerpo colegiado y al presidente de la comisión de salud.
Su visión es que se debe ser generosos, “y saber que todos somos necesarios para resolver una situación que no se ve fácil, por este enredo de posiciones, visiones distintas y de egos que se han instalado”, señala Muñoz.

 

Carente de diálogo interno

El diputado Raúl Saldívar comparte esta postura y sostiene que ha faltado un diálogo interno entre los distintos estamentos públicos nacionales y regionales. “Ha faltado un mayor respaldo hacia la gestión que ha realizado el intendente de manera solitaria, pese a que cuenta con nuestro respaldo. Los cores, si bien apoyarán el proyecto, han dejado muchos días de dilación. Es verdad que ellos deben revisar la carpeta de inversión antes de tomar una decisión, pero de todas manera se han tomado muchos días, lo que ha significado que las personas confíen menos en el gobierno y en el intendente”.

Saldívar siempre tuvo la idea que el intendente tendría un espaldarazo en su gestión, por lo que no comprende lo que pasó y menos qué llevó a los representantes del oficialismo a tomar una decisión de esa magnitud.
Él no sería el único que pensaría de esta manera, ya que algunos dirigentes creen que es necesario colocar orden al interior de la Nueva Mayoría, porque con estas divisiones jamás se logrará sacar un gobierno adelante. Señalan que más allá de las responsabilidades del nivel central, se debería buscar soluciones para evitar una caída en la credibilidad del gobierno y por ende en la proyección del pacto para un próximo gobierno.
El intendente Claudio Ibáñez señala que jamás se ha querido minimizar el rol de los consejeros regionales. Justifica su ida a Santiago señalando que era necesario buscar una fórmula que permitiese destrabar la crisis hospitalaria que se generaría en la región si se paralizaba el hospital de La Serena.
“Les pedimos 7.800 millones de pesos para el año 2017porque necesitamos un trabajo de cooperación y acuerdos”, señala.
Incluso, en medio de la falta de confianza por parte de los gremios de la salud el intendente deslizó estar dispuesto a colocar su cargo a disposición con tal de que ellos confiaran en el real compromiso que tiene por sacar adelante la obra. Si bien entiende el malestar de los dirigentes les solicita confiar una vez más en su figura pese a que lleva sólo tres meses en el cargo.
Algunos dirigentes políticos creen que esta es la primera prueba política del intendente Ibáñez. Por ello señalan que si es capaz de superar esta primera vaya podrá manejar cualquier otro inconveniente en la zona sobre todo ahora que se acercan las negociaciones por los cupos en las próximas elecciones municipales y parlamentarias. 

Fuente: diarioeldia.cl