Los embrujos de Chalinga

 
Conscientes que el turismo rural es apetecido por los turistas extranjeros, un grupo de habitantes de Salamanca se atrevió a sacarle partido a las potencialidades del sector. La señora Brisa Godoy es una de ella con sus Delicias de El Tebal, quien no sólo ha puesto el foco en las bondades de su empredimiento, sino que también en la certificación de sus capacidades.

Brisa Godoy Collado es oriunda de El Tebal, en pleno Valle de Chalinga, comuna de Salamanca. Se confiesa una enamorada del sector. De hecho, su emprendimiento se denomina Delicias del Tebal. Por estudios de sus hijos y trabajo de su esposo estuvo varias décadas fuera del lugar, pero hoy está de vuelta y decidida a sacarle partido a las bellezas de su localidad natal.
Reconoce que por años fue un territorio un poco abandonado, “pero de repente comenzó a surgir y empezaron a existir cambios”.
Pero, sobre todo se transformó en un área netamente turística y que ha ido dando pasos seguros. Partió satisfaciendo el mercado comunal de Salamanca, pero ahora está mirando al visitante nacional y extranjero, principalmente europeo. Junto con el paisaje, tranquilidad y ambiente cordillerano, una gran potencialidad es el ambiente místico que rodea el lugar. Tierra de brujos y la raja de Manquehua.
La especialidad de la señora Brisa es la fábrica de mermeladas y comidas típicas. Viene trabajando en esta área hace seis años. “Comencé realizando mermeladas para mi familia, pero vi que había mucha fruta y se perdía. Fabricamos de damasco, durazno, frutilla hasta naranja y arándanos, que también es de la zona y hay mermeladas mixtas, frutilla o durazno con el arándano”.
Admite que el desarrollo de las mermeladas la llevaron a desarrollar el emprendimiento de alimentación. “Al principio vendíamos las mermeladas y como era mucha la gente no tenía donde consumir un alimento y ojalá que fuera de casa. Ahí empezamos a atender gente, incluso, extranjeros”.
Con el tiempo la empresa familiar fue tomando fuerza. De preferencia trabaja con sus hijas. “Las cosas se fueron dando y comenzamos a crecer. Volvimos a nuestra zona y nos erradicamos acá. En realidad el turismo me llama mucho la atención, me gusta mostrar lo que hay en mi zona”, resalta con orgullo.
Junto con la calidad de sus productos, una de las mayores ventajas de su actividad es estar frente a la raja de Manquehua (o la cueva de las brujas). Se trata de uno de los principales símbolos místico de Salamanca. “La vista es espectacular y a los turistas les pasamos binoculares. Este es el ícono que tenemos los salamanquinos”, confiesa.

BUSCANDO ALIANZAS.Actualmente su emprendimiento está inserto en una red de turismo donde existen diferentes iniciativas. “En mi caso es alimentación, los turistas pueden visitar lugares turísticos y después llegan a nuestro local a desayunar o almorzar o si lo prefieren entregamos el servicio en terreno”.
Reconoce que siempre se imaginó un proyecto lo más profesional posible. Actualmente tienen una capacidad para 40 personas y los proyectos son ampliarse para el verano, “para servir los jugos naturales y observar el entorno de este lugar y escuchando una historia de la zona y en Salamanca hay muchas. Es una comuna de leyenda y tradiciones”.
Destaca que en el último tiempo ha existido un aumento de la cultura del turismo en el Valle de Chalinga. “En mi caso nací en el Tebal, de eso me siento muy orgullosa, además de pertenecer a la etnia mapuche, ese es mi orgullo, es por ello que trato de mostrar lo mío y donde nací. Quiero que se destaque el lugar ”.

BUSCANDO LA PROFESIONALIZACIÓN. Si la señora Brisa una cosa tiene clara es que desea desarrollar su labor lo más profesional posible. Es por ello que no sólo se ha concentrado y preocupado por potenciar la infraestructura, sino también por lograr la excelencia en la atención. “Empezamos de a poco, pero hemos crecido, entonces la certificación es parte importante de nuestra empresa para poder trabajar en regla”.
Admiten que saben realizar sus labores, sobre todo porque la han efectuado por años, “pero siempre uno quiere más, cuando tengamos un título que lo acreditará podremos decir con toda propiedad soy maestra de cocina y lo podremos desarrollar en cualquier lugar”. La profesionalización la están logrando al ser parte de las beneficiarias del proyecto “Implementación de un sistema integrado de capacitación y certificación de competencias laborales, para fortalecimiento de la competitividad en el sector turismo de la Región de Coquimbo”, que lleva adelante el Centro de Evaluación y Certificación de Competencias Laborales de la Universidad Católica del Norte. La iniciativa es financiada por el Gobierno Regional de Coquimbo, a través del Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC-R).
La iniciativa está en plena ejecución y en la etapa de las evaluaciones en terreno.
La señora Brisa dice estar consciente que instituciones como Sernatur posee bastantes exigencias, “pero si queremos trabajar con turistas extranjeros hay que estar en regla y el ser turismo rural también tiene exigencias, entonces no queremos trabajar a medias, queremos hacer las cosas legales y profesionalmente”, sobre todo en el ámbito de la certificación.

••• La red turística que integra la señora Brisa la componen cerca de 20 personas con una serie de apuestas desde alojamientos, petroglifos, degustaciones de vinos, cabrería, hasta la entrega de relatos históricos entregados por un profesor. “En este momento la municipalidad de Salamanca está trabajando con nosotros y en nuestro valle existe una serie de familias que ofrecen sus propuestas”.
Cita como ejemplo, un museo patrimonial donde se presenta una serie de herramientas antiguas que se utilizaban en antaño en la agricultura. “Todo se da en un entorno de una casona antigua donde en su tiempo se producía tabaco. Igualmente hay un señor que hace unos vinos artesanales. Es un pipeño (Chacolo) que es famoso en la zona y que lidero don Rigoberto García, en el sector de Cancha Brava”.
 

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Fuente: diarioeldia.cl