Los niños serían los más proclives a sufrir cuadros de estrés luego de desastre natural

 
Expertos entregan claves para enfrentar los días posteriores al terremoto y tsunami del pasado miércoles. Enfatizan en que, en el caso de los menores, es fundamental que los padres los mantengan informados.

Ya ha transcurrido casi una semana desde el terremoto y posterior tsunami que afectó a la Región de Coquimbo y que arrasó prácticamente con todo el borde costero de la comuna puerto. El desastre se ha hecho evidente, con sectores como Baquedano prácticamente en el suelo y pérdidas económicas que todavía son incalculables. 

Sin duda que quienes sufrieron la pérdida de algún ser querido, o vieron su patrimonio totalmente destruido son los más afectados, sin embargo, según especialistas, aunque muchos habitantes de la zona no hayan sido víctimas directas de la catástrofe natural del miércoles pasado, la población en general estaría sufriendo las consecuencias psicológicas de la devastación y el shock emocional provocado por el movimiento telúrico más grande que haya azotado a la región desde 1922, hace 93, años. 

Por ello, hacen un llamado a la calma y entregan recomendaciones para superar el “estrés post terremoto y tsunami”, del que muchos están padeciendo, sin saberlo. 

 

DAMNIFICADOS EMOCIONALES. El psicólogo clínico de la Universidad Católica del Norte Juan Vergara, enfatiza en que “es evidente que quienes sufrieron las mayores pérdidas económicas son los que también tendrán las mayores repercusiones psicológicas” y en este sentido, cree que para recuperarse en términos emocionales la clave estaría en aferrarse a las creencias espirituales así como también en la aceptación. “Esto tiene que ver con la fuerza que tiene cada uno  y la mayoría de las veces el ser humano saca su fuerza espiritual desde la fe, sea cual sea. Por eso, cuando se experimentan tragedias de este tipo, aferrarse a lo que uno cree es fundamental. Además, al aferrarte a tu espiritualidad, a tu religiosidad te da un sentido de pertenencia muy importante, porque hay otras personas que han vivido lo mismo que tú y están aferrados a la misma fe que tú. Así se generan las redes de apoyo emocional”, explica el profesional, quien agrega que el generar dichas redes, a su vez, contribuye en “aceptar” lo sucedido. “Claro, si no aceptamos lo que nos pasó, y que era algo que no podíamos controlar, nunca nos recuperaremos porque es en la no aceptación donde se genera el sufrimiento”.

 

EL ESTRÉS POSTRAUMÁTICO. Pero quienes no fueron directamente afectados también están sufriendo consecuencias emocionales. Sobre todo porque las réplicas del movimiento telúrico no han cesado, muchas personas han experimentado ansiedad, insomnio y otros síntomas silenciosos de lo que se podría ser un estrés postraumático, producido por el miedo. Algo que puede resultar preocupante, pero que según indica el psicólogo Juan Vergara, sería totalmente normal.  “Es natural que después de un evento así todos sintamos miedo, en mayor o menor medida, pero no hay que demonizar el miedo, porque en definitiva es una forma de estar alerta. Ahora, si esto empieza a afectarnos en nuestra vida diaria, como por ejemplo, no poder concentrarnos, no poder dormir e incluso tener dificultad para alimentarnos, tenemos que acudir a un médico, sobre todo si la situación de malestar se extiende por más de dos semanas. Ahí lo más probable es que necesitemos de un tratamiento farmacológico”, precisa Vergara. 

 

LOS NIÑOS. En el caso de los niños, también pueden experimentar este estrés, y en mayor medida, producto de que en ocasiones no entienden la real magnitud de los hechos, y el trauma luego de un terremoto de esta envergadura podría dejar huellas imborrables, e interferir con su desarrollo. Por lo mismo, aquí el accionar que tengan los padres hacia ellos sería fundamental. Así lo explica Marisol Urrutia, psicóloga, magister en educación infanto juvenil de la UCN. “En el caso de los niños, entre cinco años a diez, hay que estar más atentos que nunca a cómo están sobre llevando la situación post terremoto, porque indudablemente que el susto que experimentaron, aunque no se hayan visto directamente afectados fue muy grande (…) Como, padres debemos fijarnos en si no pueden dormir por las noches, en si están teniendo problemas de concentración, o si están recordando y hablando con demasiada frecuencia del temblor, esto puede ser una señal de que estén experimentando un cuadro de estrés producido por este evento”, enfatiza Urrutia. 

Y si se tiene la certeza de que sus miedos avanzan, la psicóloga precisa que no hay que pensarlo dos veces antes de llevarlos a un especialista, aunque sea como una forma de prevenir algo más grande. “Es obvio y evidente que el miedo va a estar en los niños, sobre todo porque lo que pasó es demasiado reciente, pero si esto se prolonga ya por un mes, pasamos el límite de lo que podría considerarse como normal”, asegura. 

Pero de todas formas, antes de acudir a un especialista, la tranquilidad que pueda dar un padre o una madre cobra vital importancia en términos  de que la información que tengan los menores sea la adecuada. “Los adultos deben entregar a los niños claridad de la situación que está ocurriendo, es súper importante que se muestren seguros, que les hablen de los planes de seguridad que hay que seguir en caso de (…) No hay que evadir el tema. Ahora, tampoco hay que sobre exponerlo, es bueno que vean, que sepan, pero que sus mentes no se llenen de imágenes que puedan alterarlos más”, manifestó. 

 

EL COLEGIO. Enviar o no enviar a los hijos al colegio. Esta es una de las disyuntivas a las que se han visto enfrentados algunos padres cuyos hijos todavía no se sienten preparados para regresar a clases (y donde las clases no han sido suspendidas). En este punto, la psicóloga Marisol Urrutia cree que lo más recomendable es ser flexibles. “Hay que respetar los tiempos de los niños. Se entiende que muchos tendrán cierta reticencia a asistir, lo mejor es que ellos vivan sus procesos acompañados de sus padres, y nunca obligarlos a ir, porque eso podría ser contraproducente para ellos”, sostuvo la profesional. 

 

CLAVES ADULTOS

 

Un tema de fe

En el caso de haber sufrido pérdidas, sería fundamental aferrarse a creencias espirituales, para lograr levantarse. 

 

Aceptación

Según indican especialistas, el aceptar lo sucedido es el primer paso para sobre llevar la situación y no caer en cuadros depresivos. 

 

Estrés

Aunque no se hayan experimentado consecuencias directas, es normal presentar  cuadros de estrés 

 

Cuando preocuparse

Si el cuadro de estrés se extiende por semanas y se presentan dificultades para dormir o ingerir alimentos, se debe recurrir a especialistas. 

 

CLAVES NIÑOS

 

Mayor riesgo

Debido a que muchas veces no hay una comprensión total de lo que sucede, son más proclives a experimentar problemas emocionales luego de un evento como el terremoto. 

 

Informados

Se recomienda a los padres explicarles a sus hijos la situación. No evadir el tema. Informarlos de qué está pasando. 

 

En alerta 

Es normal que haya miedo, pero si dura más de un mes se debe recurrir a especialistas. 

 

Colegio

Si hay miedo a asistir al colegio, no se les debe obligar a ir. Se deben respetar sus tiempos. 

Fuente: diarioeldia.cl