Muerte de menor en comisaría genera amplio debate sobre la reinserción

 
Autoridades admiten falencias en el sistema y familia reconoce que el joven “se les había ido de las manos”. Por otra parte, cercanos continúan sin dar crédito a la versión policial que habla de causas naturales, mientras en Carabineros aseguran que se siguieron los protocolos correspondientes.

Miércoles por la noche y la tragedia se apoderó de la primera comisaría de La Serena. A eso de las 15:00 el adolescente Diego Alonso Zamora Pizarro de 16 años, era conducido al cuartel policial, luego de haber sido detenido en el mall, tras haber intentado robarle una motocicleta a una mujer intimidándola con un cuchillo. Cuatro horas más tarde, pasadas las 19:00, mientras se encontraba detenido en la celda especial para menores, personal de guardia del recinto sintió un fuerte golpe contra el cemento. Se trataba del cuerpo del menor que había caído desplomado producto de un paro cardiorespiratorio. “En ese momento nosotros activamos todos los protocolos de emergencia que existen en estos casos, llegó personal del SAMU para tratar de reanimarlo pero lamentablemente no pudieron asistirlo y se produjo el deceso”, informó esa misma noche, el comisario de la primera comisaría, el mayor Carlos Rojas. 

 

CUESTIONAMIENTOS.  A un día del episodio, al interior de la familia del fallecido surgieron los cuestionamientos. Reconocen que el joven tenía mala conducta y que había estado involucrado en varios hechos delictuales producto de una adicción a las drogas. Sin embargo, no dan crédito a la versión oficial y una de sus tías, Vanessa, asegura que “aquí hay algo más que nos están escondiendo, porque no es posible que a un niño tan joven le haya dado un paro cardiaco. Lo único que nosotros pedimos como familia es saber la verdad, que nos digan la verdad de lo que pasó”, indicó la mujer.

Erika Gómez, abuela del menor fue más allá e indicó que el procedimiento habría estado lleno de irregularidades. “Ha habido contradicciones en la información, porque primero dicen que había estado en una celda, después en otra. Lo que nosotros supimos allá es que había tenido una pelea al interior de una de las celdas, y por eso lo fueron cambiando de calabozo en calabozo, eso no puede ser. Además, tengo entendido que la pelea no habría sido tan simple y que a mi nieto lo golpearon. No recibió el trato que debería haber tenido, porque al ser un menor tenía que haber recibido un trato diferenciado”, manifestó Gómez. 

Consultado, el Defensor Regional precisó que efectivamente, cuando se efectúa la detención de un menor se le debe resguardar particularmente. Especificó que, regidos bajo la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente y por la Convención de los Derechos del Niño, “los menores nunca deben estar en una celda especial, básicamente para evitar el contacto con los adultos (…) Además, los jóvenes que son detenidos tienen el derecho a no participar en ningún tipo de diligencia o investigación mientras no esté en presencia de sus abogados. Es decir, aquí la policía lo único que puede hacer es preguntarle sus datos”, precisó Viada. 

 

“SE ACTUÓ DE ACUERDO A LA NORMA”. En Carabineros entienden a la familia y aseguran que los cuestionamientos están determinados por el dolor que están enfrentando. De igual forma, el Comandante Luis Carrera, reitera que en el hecho del miércoles se procedió correctamente. “Como Carabineros de Chile damos las condolencias, pero aclaramos que aquí todo se cumplió de acuerdo a la normativa (…) La misión de la institución, sobre todo tratándose de un menor de edad es, no sólo detener a la persona, sino que mantenerla a resguardo hasta ponerla a disposición de tribunales”, manifestó Carrera. 

De igual forma descartó que el joven haya sido trasladado “de celda en celda”, como afirma una de las familiares. Sí reconoció que en una primera instancia estuvo con otro menor en el mismo “calabozo” donde se produjo una discusión la que no habría pasado a mayores. “Lo que pasa es que el joven fallecido llegó muy exaltado, y entró en una discusión con otro menor que también estaba detenido en ese momento, pero la situación fue controlada, fueron separados y el joven quedó en la celda especial que debe existir y con la que la comisaría cuenta, que es diferenciada por su ubicación, y porque está siempre al resguardo de un vigilante de turno”, explicó el comandante. 

 

A LA ESPERA. La familia también ha cuestionado el hecho de que la causa de muerte haya sido un paro cardiorespiratorio.  En ese sentido, les parece extraño debido a la edad del joven. Sin embargo, se está a la espera de los peritajes del Servicio Médico Legal para determinar qué fue lo que provocó esta falla orgánica en el menor Diego Zamora. Así lo indicó el Jefe de la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones PDI, Jaime Rojo. “Hay cosas que todavía no se pueden afirmar, ya que el Servicio Médico Legal está haciendo su trabajo, los exámenes toxicológicos. Lo que sí se puede descartar es que el joven haya recibido algún tipo de golpe el día del fallecimiento. En este sentido su cuerpo presentaba lesiones pero que eran anteriores, por lo que se descarta que haya sido violentado al momento de la detención o en el mismo calabozo por terceras personas”, expresó Rojo. 

 

EL DEBATE: UN DRAMA SOCIAL. Aunque aún es parte de la investigación, tanto en Carabineros como en la PDI, enfatizan en el comportamiento “particularmente agresivo” que presentaba Diego Zamora, el cual “a todas luces no era normal”. Esta conducta hace presumir que se encontraba bajo la influencia de alguna droga, según se dijo. 

Sin bien, tal como ya se ha dicho, aquello es algo que sólo se sabrá cuando se den a conocer los resultados de los exámenes toxicológicos del SML, en la familia reconocen que el joven consumía medicamentos, específicamente ansiolíticos, los que le podrían haber provocado alguna alteración en su comportamiento. Así lo detalla su abuela Erika Gómez, quien, aunque admite que el accionar de su nieto no era bueno, asegura que  fue una “víctima de la sociedad”. “Aquí la gente obviamente que se va a quedar con el niño delincuente, pero no saben que detrás de eso hay toda una historia que lo llevó a él a ser de esa manera”, afirma la mujer. 

Claro, según se supo,  Diego, quien vivía junto a su madre y a su abuelo en el sector de Las Compañías comenzó a infringir la ley cuando tenía entre los 13 y 14 años. A esa edad tuvo problemas familiares, dejó de ir al colegio y tuvo algunos trabajas esporádicos. De hecho, hasta hace poco se desempeñaba como vendedor de comida. Sin embargo, paralelamente delinquía y a sus cortos 16, ya registraba varias detenciones reincidiendo en el delito de robo. “Tuvo problemas que no te podría comentar ahora y le pasaron muchas cosas. Simplemente se nos fue de las manos. A mí me hubiese gustado que en algún minuto él hubiese recibido ayuda por parte de las autoridades, y no sólo él sino todos los jóvenes que van por un mal camino, que recibieran una mano, una oportunidad para poder reinsertarse en la sociedad”, indicó la abuela del menor. 

En la misma línea, el defensor regional Alejandro Viada, más allá del caso de Diego Alonso Zamora, insistió en las falencias del sistema penal, en términos de poder reinsertar a los jóvenes, más allá de solamente castigarlos. “Hay mucho por hacer al respecto, hay un modelo establecido en la ley que va en directa relación con la reinserción de los jóvenes, pero ese modelo tiene un gran problema que es que requiere de gran coordinación entre las instituciones del sistema y grandes recursos para poder hacer efectiva esta reinserción. Es decir, permitir que los planes de intervención individual hacia los jóvenes se lleven adelante y eso es lo que nos ha resultado más complejo”, manifestó Viada. 

 

UNA DEUDA PENDIENTE. El seremi de Justicia de la Región de Coquimbo, Carlos Galleguillos, también reaccionó frente a este caso, en donde luego de la muerte del joven, se instala la discusión acerca de cómo la sociedad no estaría dando cabida para la rehabilitación a los jóvenes que delinquen desde tan temprana edad. “No podemos desconocer que hay una situación delicada hoy día, en donde se plantean cada vez situaciones de violencia, donde participan menores. Nosotros como ministerio de Justicia estamos trabajando fuertemente en lo que es el proceso de reinserción, sin embargo siempre existe una problemática que es de origen y que tiene que ver con que nuestros jóvenes están, cada vez más, desertando del sistema educacional a más temprana edad y eso nosotros lo evidenciamos cuando llegamos con una condena en el tribunal, en donde yo te podría decir que prácticamente en el 90% de los casos son jóvenes que han desertado del sistema educacional”, indicó Galleguillos, quien agregó que, “efectivamente aquí hay una deuda pendiente con la juventud, pero una deuda por parte de todos, porque efectivamente cuando pasan cosas como la que pasó ayer (el miércoles) nosotros nos quedamos con algo de frustración y aquí es la sociedad la que debe hacer un mea culpa sobre lo que estamos haciendo o dejando de hacer”, concluyó el seremi. 

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Fuente: diarioeldia.cl