La última noticia que tengo de tu veta artística es de 2012: Exposición “Collage, Sedas y Colores” en el Wall Street Institute Chile de La Serena. ¿Qué pasa contigo como artista?
“En realidad ésa fue mi última exposición. Pinté algo después pero no he podido armar ninguna exposición. Hay producción pero más lenta, a mí me gusta presentar un buen número de obras. El trabajo que realizo ahora me consume mucho y no alcanza el tiempo”.
-¿Cómo nació en ti la veta de pintora?
“Hace muchos años, cuando yo estudiaba en el colegio soñaba con ser artista, con exponer en alguna parte. Siempre fui buena para el dibujo, para crear más que dibujar. En el colegio conocí a un pintor, un destacado acuarelista de Coquimbo, don Enrique Fernández. Él tenía su taller y se dedicaba a enseñar y él me mostró lo que es el dibujo, la pintura, el óleo, el acrílico y después la acuarela, que fue lo fuerte que me enseñó (…) Después estudié diseño gráfico y empecé a ponerme más cuadrada. Yo quería estudiar Artes visuales pero no había esa carrera y no me sentía completa con diseño. Posteriormente -por un tema de trabajo- tuve la oportunidad de viajar a Sudáfrica y allá conocí la seda natural como soporte. Me gustó mucho este material porque era justo lo que yo quería por los dibujos, las manchas, los colores, lo transparente que uno puede lograr con la acuarela en la seda. Entonces sentí que eso era lo mío, me enamoré de la seda y nunca más me separé de ella. Se usa una pintura especial, pero se pinta con la técnica de la acuarela”.
-¿Cuáles son tus motivos de pintura? Personas, paisajes, ¿qué pintas?
“Cuando empecé con la seda pinté muchas cosas figurativas para aprender a manejarla porque es muy rápido el trabajo, mucho más rápido que el papel. Y entonces me dediqué a pintar de manera espontánea, con una idea y con colores, con ideas de colores en la cabeza, y la seda termina el cuadro, con mucha mancha. Esto ha tenido buena recepción en el público, a la gente le ha gustado”.
-Has pintado muchos cuadros y has expuesto en algunas ocasiones. ¿Tienes alguna obra tuya que sientes que es lo mejor que has hecho?
“Todas me han gustado y las que no ni siquiera las muestro. En el momento en que alguien adquiere una obra a uno le da un poco de pena entregarla, supongo que a todo artista le pasa. Me da orgullo ver un cuadro mío en la pared en la casa de alguien. Hay varias obras mías que han salido de Chile. A veces uno se olvida de sus trabajos y por casualidad las vuelves a ver. Hace poco en Facebook vi una foto de una persona y a su espalda había un cuadro mío del cual ya no me acordaba”.
-¿Cómo iniciaste tu trabajo de gestión cultural?
“Cuando llegué de vuelta de Sudáfrica me integré a trabajar como voluntaria en un taller de artes en una comunidad terapéutica. Y compatibilizaba eso con mi lado artístico, con mis pinturas. Y era muy activa en la agrupación ArteCo que formaban varios artistas de Coquimbo. Fue una época (a mediados de los años ‘90) de inicio de proyectos vía FONDART y apareció la figura del gestor cultural. Hacíamos exposiciones colectivas, trabajábamos con otros artistas, ganábamos proyectos, nos fue muy bien. Más tarde, en 2006 tuve la posibilidad de trabajar en la Municipalidad de La Serena como gestora cultural en el área de artes visuales, teníamos a cargo la sala Gabriela Mistral de la SECREDUC donde organizábamos exposiciones todos los meses. Armamos también una red con la Sala Carmen Codoceo. Luego hice un diplomado en Gestión cultural. Rescatamos el mural de don Gregorio de la Fuente (ex estación de trenes de La Serena) y también su obra de caballete, hicimos una itinerancia, y mucho trabajo de gestión. Trabajar para otros artistas me gustó mucho porque hay artistas muy talentosos en su arte pero no les resulta el tema de la gestión. Después quedé como Encargada de cultura en el Municipio”.
-¿Cuál fue tu principal aprendizaje como encargada de cultura municipal de La Serena?
“Hacer gestión cultural en el territorio. Dar a conocer la cultura en otros espacios, no solo en el Teatro o en la Sala de Artes, sino llevarla a un público que no tiene mucho acceso a esa cultura. Nosotros, en esa época, pudimos abrir la casa de cultura de Las Compañías, con una sala de artes visuales y se empezaron a hacer muchos talleres artístico-culturales, no el típico taller de manualidades que se le ofrece a la dueña de casa que se cambia de lugar para ir a hacer algo. Hubo talleres de teatro con obras muy lindas solo con gente de Las Compañías. Ellos se dieron cuenta de que tenían una veta artística y que podían expresarse de esa manera, se hicieron cosas muy interesantes”.
-Y cómo ha sido tu experiencia en Coquimbo?
“Hay harta diferencia porque Coquimbo es mucho más grande, es muy disperso geográficamente. Al principio fue un poco difícil, aparte de ser más grande, los espacios son más y los funcionarios de cultura son muchos más. Acá hay mucho por hacer y no se puede hacer todo enseguida, pero hay mucho campo, muchos artistas, los vecinos son súper entusiastas. Empezamos a armar, por ejemplo, un proyecto que llamamos Microbarriales donde el dirigente vecinal aprende cómo trabaja el artista, qué proyectos pueden armar, que ellos mismos sean líderes culturales en sus espacios y generen actividades. También tenemos el programa Teatro en tu Barrio donde pequeñas obras van a ser presentadas en las juntas de vecinos, ese es su escenario. Este aspecto social es lo que más me motiva. La cultura, en realidad, es un motor de transformación social y mi meta es que las autoridades se den cuenta de eso”.
-Tú eres una persona afable, tranquila, aparentemente muy conciliadora. ¿Esas características personales ayudan a hacer gestión cultural?
“Sí, ayuda porque el artista es un ser individual y egocéntrico y es difícil a veces trabajar con ellos, hay que dejarlos tranquilos, conformes, mostrarles que nosotros estamos para hacer gestión y no para entregarles financiamiento y la forma de explicar esto es sin enojarnos. Si ellos quieren trabajar con el servicio público deben entender nuestras políticas y cómo es la gestión dentro del municipio. Cuesta entender que para algunos organismos la cultura no es lo principal o lo esencial como sí puede serlo lo social, por ejemplo, para algunos una silla de ruedas es una primera necesidad. Nosotros los artistas pensamos que la cultura sí es prioritaria, pero no todos piensan así. A mí me ayuda que la gente sepa que yo también soy artista, eso cambia un poco la relación”.
-El Centro Cultural Palace tiene cartelera siempre ocupada. ¿Eso es expresión de la falta de otros espacios o de un eficiente uso del recurso?
“El departamento municipal de cultura tienes 10 áreas de trabajo, el centro cultural es una de ellas. No todas tienen una programación cultural como sí la tiene este recinto. Algunos de estos espacios –la Casa de las artes y este Centro (Palace) – están siempre muy llenos. Aquí estamos siempre con calendarización completa, ahora tenemos ocupación plena hasta diciembre. Faltan más espacios, pero los que hay se ocupan eficientemente”.
-¿Qué falta para hacer mejor gestión a nivel municipal?
“Recursos no faltan, este año hemos andado bien con los recursos. Tal vez algunos profesionales del área más comprometidos. A veces tenemos personas con mucha voluntad pero les falta una capacitación específica en el área de la cultura. Y falta también mejorar nuestra difusión. Por ejemplo estamos preparando una página web que debe funcionar muy luego. Y también llegar mejor a los barrios porque Coquimbo es muy disperso”.
-Hay quienes asumen que los recursos públicos deben emplearse en capacitar personas para el desarrollo cultural, para que realicen sus propias creaciones y otros lo asumen como “circo para el pueblo” y organizan grandes espectáculos para la masa. ¿Qué visión tienes al respecto?
“Los grandes espectáculos son actividades pasajeras, no dejan más que pasarla bien un rato. Nosotros apuntamos más a una cultura de rescate de patrimonio, de desarrollo cultural, de creación de audiencias. No digo que no se puedan organizar actividades masivas, es bueno traer espectáculos de buena calidad, pero también lo es llevar buenos espectáculos de pequeño formato a sectores más alejados y que ellos perduren en el tiempo para poder ver los resultados en esas personas, en sus familias, en su entorno”.
-En este verano se volvió a realizar una feria del libro en Coquimbo. ¿Cómo están los preparativos para la segunda versión?, ¿Puedes adelantarnos algo?
“Estamos recién empezando con los preparativos para la segunda versión de Coquimbo Puerto Libro. El Alcalde (Cristian Galleguillos) se comprometió a hacer la segunda versión, quedó muy contento con la primera. Hubo algunos detalles que mejorar, pero creemos que resultó muy bien esa primera versión. Dio oportunidad a muchos escritores locales que hace tiempo estaban demandando un espacio para darse a conocer, éste fue nuestro principal objetivo”.
-Hubo poco público en algunas presentaciones.
“Sí. Lo que pasa es que la feria estaba estructurada de una cierta forma, había una programación diferente y no se usó un espacio previsto. Eso descuadró un poco el programa, pero esas dificultades se van a mejorar. Son cosas que se pueden resolver”.
-¿Hay algún evento cultural que te gustaría organizar como Municipalidad de Coquimbo? ¿Algo que marque un antes y un después?
“Me gustaría dejar implementado y mejor armados los talleres artísticos culturales en diferentes puntos, que esto fuera un programa permanente. Lo mismo con Teatro en tu Barrio, me gustaría que fuera más amplio. Este año se hicieron cuatro presentaciones en juntas de vecinos, pero eso es poco. Y también me gustaría que la iniciativa Microbarriales fuera definitivo, con financiamiento seguro. Este proyecto consiste en pequeños seminarios en que participan artistas locales que se reúnen con dirigentes vecinales, se dan charlas sobre cómo trabaja, por ejemplo, un pintor, un actor, un gestor cultural, y se les enseña cómo armar redes. Se incentiva a los dirigentes para que armen sus propios proyectos de acuerdo a su territorio con el artista invitado”.
Fuente: diarioeldia.cl
