Seis nuevos sacerdotes llegan a la Arquidiócesis de La Serena

 
El viernes se realizó la Eucaristía donde fueron ordenados Cristian Sánchez y William Tomasevic, a ellos se suman otros cuatro religiosos que llegan a la zona.

Felices se encuentran los feligreses de la Arquidiócesis de La Serena, ante la llegada de seis nuevos sacerdotes a la zona, los que llegan a reforzar las distintas parroquias e iglesias y el trabajo con la comunidad.

Es así como la noche del viernes Cristián Sánchez y William Tomasevic fueron ordenados sacerdotes en una Eucaristía en la Catedral de La Serena y que fue presidida por el arzobispo, monseñor René Rebolledo, en compañía de mons. Manuel Donoso, arzobispo emérito de La Serena; Mons. Gaspar Quintana, obispo emérito de Copiapó, sacerdotes, diáconos permanentes, seminaristas y numerosos fieles que colmaron la capacidad del Templo.

Al respecto, monseñor René Rebolledo manifestó que es un maravilloso regalo para la Arquidiócesis. “Los dos son hombres maduros que han trabajado y desarrollado su profesión y que hoy han dicho un sí definitivo al Señor y su Iglesia. Y como han resaltado los pasajes bíblicos que se han leído como sacerdotes y ministros de la Iglesia van a tener una atención especial a los pobres, a los necesitados , carenciados y mostrar el rostro de Cristo y darlos a conocer a todas las personas”.

A estos dos nuevos religiosos se suma la llegada de dos sacerdotes de la comunidad Vicentinos que servirán en la parroquia Marcelino Champagnat y colaborarán en la localidad de Recoleta. Además de dos misioneros que llegan de Nicaragua.

Rebolledo sostiene que pese a tener una baja en la vocación sacerdotal en todas las partes del mundo , en la actualidad en el Seminario Mayor de la zona se cuentan con 11 seminaristas. “Por lo que si Dios quiere el próximo años volveremos a tener ordenaciones sacerdotales en nuestra Arquidiócesis” sostuvo
el religioso.

Nuevos sacerdotes

Oriundo de Copiapó, William Tomasevic llegó a La Serena para realizar sus estudios universitarios de Pedagogía en Castellano y Filosofía. Fue en ese momento cuando realizó su primera etapa de discernimiento vocacional, acompañado del P. Dikson Yáñez y el entonces seminarista P. José Pérez. A los 35 años, y luego de finalizar su carrera, ingresó al Seminario Mayor “Santo Cura de Ars”.

“Entré al Seminario en el momento preciso. Lo que más ha afirmado mi vocación es el trabajo con la gente, el Año Pastoral que realicé en Combarbalá junto al P. Cristian Montenegro fue fundamental. Agradezco a Dios la formación recibida y, por sobre todo, las experiencias que viví durante mi proceso”, explicó el P. William Tomasevic.
Por su parte, el año 2004 mientras hacía el Servicio Militar, Cristian Sánchez sintió el llamado del Señor. Siguiendo a su familia, que vivía en la zona, llega a la Arquidiócesis y comienza a participar de las jornadas vocacionales. El 3 de marzo del 2007 ingresó al Seminario cuando su Rector era el P. Cristian Montenegro, Vicario General.

“Fueron momentos donde crecí mucho por lo que estoy muy agradecido de mis formadores y de quienes confiaron en mí, ellos me entregaron las herramientas necesarias para poder ejercer pastoralmente. Deseo con ansias poder ayudar y servir, sé que no es fácil en este tiempo, pero tengo entusiasmo para acompañar a la gente donde la Iglesia lo necesite”, destacó el P. Cristian Sánchez.

En tanto, en su homilía el Pastor Arquidiocesano manifestó: “El ser ordenados presbíteros a las puertas del Año de la Misericordia es un signo muy potente. Su Obispo, los demás Obispos que hoy nos acompañan, a quienes agradezco enormemente su presencia, sus hermanos sacerdotes, diáconos permanentes, religiosas y religiosos, sus queridos hasta ahora compañeros seminaristas, esperamos que ustedes puedan captar en profundidad lo que significa este signo, ser ordenados ministros, vale decir servidores, del Señor y de la Iglesia en el Año de la Misericordia”.

Además, agregó: “Anuncien, con su Palabra y el humilde testimonio de su vida, el año favorable, el año de gracia, el año de bendiciones para todos, especialmente a los pobres, a los presos, a los arrepentidos, a quienes más necesitan experimentar en sus vidas el amor y la misericordia del buen Padre Dios reflejada en el rostro de Cristo, rostro que están llamados a contemplar en los sufrientes y rostro que deben manifestar en sus propias vidas. Procuren, aunque sea una pálida imagen, ser Misericordiosos como el Padre”.
 

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Fuente: diarioeldia.cl