Diego Bravo: el niño rey del ajedrez

 
Hace casi un año lo practica y hoy ya es una promesa. Este sábado viajará a un torneo en Rancagua donde irá por el bicampeonato y el 24 de septiembre partirá a Argentina para competir en un campeonato de primer nivel.

Recién tenía ocho años cuando Diego Bravo vio jugar ajedrez a un amigo en la academia del Colegio Americano, en Las Compañías. Cuenta, con esa inocencia de todavía un niño -hoy tiene nueve-, pero con una soltura que sorprende, que lo suyo con el ajedrez fue un amor a primera vista, porque desde entonces nunca más le ha sacado los ojos de encima. También relata que desde su primera partida, quizás al día siguiente de ver a su amigo jugando en el colegio, -y cuando casi le exigió a su madre que le comprara un tablero para llevárselo a su casa y jugar con ella-, que ya no lo invitan a los torneos locales, “porque siempre los gano”, arremete con rapidez, la misma que muchas veces usa para mover las piezas en su tablero, antes de comenzar, por si solo, con su bella historia. 

“Comencé en el ajedrez porque un amigo mío estaba en la academia del colegio y yo quería compartir con él, entonces me inscribí y de ahí que me empezó a gustar más y más y quería aprender más y más ajedrez. Así partió mi gusto y después vino todo lo que eran torneos. Y desde abril hasta este mes, creo que he ganado muchos primeros lugares en varios campeonatos a los cuales he asistido, aunque mi gran meta es viajar a Argentina para disputar un campeonato que se realizará el próximo mes en Buenos Aires en la categoría Sub 10, así que ojalá pueda viajar”, explica Diego, mateo de cuarto básico y también un as para la pintura. Si hasta la Embajada de Alemania, en Santiago, lo premió con el primer lugar en un concurso, “aunque quiere dedicarse por completo al ajedrez”, aclara Shirley Escobedo, su madre. 

Para los dos todo ha sido muy rápido e inesperado. Ambos, solos en La Serena, han tenido que lidiar con muchas trabas para salir adelante. Sin embargo, ella, feliz, y sin echarse a morir, cuenta que “estoy muy orgullosa de mi hijo, ya que no sólo ha destacado en el ajedrez, sino que también en la pintura. Las dos cosas les fascinan y es un buen niño y en la escuela le va súper bien, siempre sacando los primeros lugares. Pero nos ha costado mucho, pues vivimos solos acá y toda mi familia está en el sur y desde allá nos apoyan como pueden en lo económico, pero la verdad es que nos ha tocado estar solos, golpear una puerta tras otra y no habíamos conseguido ayuda hasta hora”, manifiesta la madre, nacida en la Sexta Región, en la localidad de El Tambo, “allá en el campo”.

Sin embargo, hoy el objetivo de todos, también del Colegio Americano, es brindarle toda la ayuda necesaria a Diego, donde el viaje a Argentina es fundamental, “aunque primero este sábado viajaremos a Rancagua para jugar en otro torneo y donde buscaré el bicampeonato”. 

Además, en septiembre, el día 5, tiene que estar en Santiago y el 24 y 26 del mismo mes, esperan estar en Buenos Aires, Argentina, para otro campeonato, uno ya de palabras mayores.

“Y aunque tenemos que tener más de un millón de pesos, seguro que Diego podrá viajar, así que por lo menos en ese sentido existe tranquilidad. Todo surgió gracias a la gestión del concejal Ricardo Rojas, al consejo municipal y al municipio de La Serena, que nos están apoyando con el subsidio económico para el viaje, así que agradecer a ellos por la gestión que no están brindando para poder apoyar a Diego”, expresa Daniel, coordinador técnico del Colegio Americano .

Ha pasado casi un año del día en que Diego partió en el ajedrez. Y a su madre no le quedó más remedio que apoyarlo, más aún cuando su regalón comenzó a ganar todos los torneos. Hoy, mirándolo y casi en tono de reflexión, sabe que su decisión de apoyarlo fue acertada

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Fuente: diarioeldia.cl