El elquino extripulante de la Esmeralda

 
Buque escuela recaló luego de nueve años en el puerto de Coquimbo, lo que dio ocasión para que Darío Estanislao Alcayaga Ramos, a sus 90 años, viajara desde el pueblo de Peralillo, en el valle de Elqui, para rememorar el “viaje de su vida”, como califica la experiencia a bordo de la “Dama Blanca” en el año 1971.

Hace unas semanas y en el contexto del Mes del Mar, el buque escuela Esmeralda, conocido como la “Dama Blanca”, visitó el puerto de Coquimbo, por lo cual concurrimos a conocer este navío junto a su tripulación, constatando cómo cientos de jóvenes aspiran a convertirse en parte de la Armada de Chile y para ello deben realizar su instrucción sobre esta embarcación.
Accedimos así a dialogar con algunos aspirantes y con el alto mando del navío, pero algo fuera de lo común sucedió aquel día. Nos encontramos con un hombre de avanzada edad, elquino de nacimiento, quien, mientras recorría el bergantín goleta, nos relató su vida, marcada por la actividad minera, el agro y la Armada, que lo llevó a viajar en la Esmeralda el año 1971, donde vivió experiencias inolvidables.
A razón de ello, decidimos conocer sobre sus experiencias y fue así como Darío Estanislao Alcayaga Ramos, nacido en el pueblo de Peralillo, en el valle de Elqui, en 1924, nos contó sus vivencias y recuerdos, lo que trajo su memoria al borde de las lágrimas.
Este hombre de 90 años pasó su infancia y adolescencia entre el valle de Elqui y el antiguo mineral de Potrerillos; estudió Agricultura en la Escuela Granja de Diaguitas, para posteriormente continuar su formación en la Escuela de Minas de Copiapó, hoy Universidad de Atacama.
Después de hacer el Servicio Militar en el Regimiento Arica de La Serena, en el año 1944, ingresó a la Armada en 1945. Llegado 1948, efectuó el curso de Secretariado Naval en la Escuela de Armamentos de la Armada en Las Salinas, ciudad de Viña del Mar, donde obtuvo el grado de Marinero 1º Escribiente (Ec.)
De allí en adelante y durante un período de 33 años en la Armada prestó servicios en reparticiones de tierra y mar, en buques independientes y en la Escuadra; además, fue asignado al Regimiento de Infantería de Marina “Cochrane” de Punta Arenas por cinco años.
A las experiencias vividas, se agrega una que marcó su vida, según indicó, ya que su último período embarcado lo realizó en el buque escuela “Esmeralda”, en el XVI Crucero de Instrucción el año 1971, para, finalmente, en el año 1972 solicitar el retiro voluntario de la institución con el grado de suboficial.

UN SUEÑO HECHO REALIDAD

Darío Alcayaga Ramos, desde su infancia soñó con ser marino y conocer muchos lugares de su país y del extranjero, lo cual concretó. “Desde niño mi mente estuvo enfocada en ser marino. Yo ingresé a la Armada en 1945, donde viví los momentos más hermosos de mi vida. En este tiempo tuve tres especialidades hasta llegar a suboficial escribiente, pasando por diversas reparticiones donde adquirí experiencias que recuerdo con mucho cariño.
“En la Esmeralda, que nuevamente puedo abordar, estuve el año 1971 y recuerdo que realicé el viaje de mi vida. La instrucción zarpó desde Valparaíso con destino al canal de Panamá, para posteriormente llegar a Cuba. De aquí pude navegar a Barcelona, (España), demorándonos 45 días en cruzar el océano Atlántico, lo cual fue toda una travesía. Una vez en España, donde estuvimos por un largo periodo, pudimos conocer una serie de locaciones. Posteriormente llegamos a Francia e Italia, además de Yugoslavia, conociendo parte del mundo”, nos comentó Darío Alcayaga.

EL RECUERDO DE LA HABANA

Para este marino de sangre elquina, uno de los momentos más especiales en su vida es haber llegado a Cuba en la Esmeralda, donde pudo conocer a Fidel Castro.
Sobre ello, Darío rememoró que “el lunes 22 de febrero, a las 08.00 hrs., llegamos a La Habana, saludando a la plaza con una salva mayor de 21 cañonazos al aparecer en la boca de la bahía. En ese instante, una batería instalada en el fuerte “La Cabaña” contestó los saludos y desde la distancia se divisó un letrero, cuyas letras rojas en fondo blanco decían: ‘Bienvenidos Amigos Chilenos’”.
Del relato de don Darío se desprende que una multitud esperaba en el muelle al ingresar el buque a la bahía, donde se interpretó el himno nacional, mientras que centenares de personas con banderitas de ambos países saludaban efusivamente a la tripulación del buque Escuela Esmeralda, mientras éste se amarraba a las bitas del espigón de La Habana.
“Este fue el primer buque chileno que visitó Cuba. Recuerdo que al llegar, esa tarde nos dieron franco, bajé a tierra y un señor con un niño fueron mostrándome algunos monumentos, junto a quienes conformé una gran amistad. Los días que estuvimos en Cuba fueron de gran actividad, pero viví experiencias únicas y que recuerdo hasta el día de hoy. Una de ellas es que nos fueron a despedir los cuatro grandes de Cuba, el comandante Fidel Castro, el comandante Manuel Piñeiro, el jefe de la Marina de Guerra Revolucionaria, comandante Aldo Santamaría, además del ministro de Educación.
“Salimos a hacer una demostración de izar el aparejo y tomó la caña (la rueda del timón) el comandante Castro, mientras cuatro cámaras de televisión en el puente de mando seguían todos los movimientos de la maniobra. En esa oportunidad aproveché que me colocaran un presente en la última página del libro que cronometraba la acción y cada uno de los cuatro me estampó una nota. Al pasarle el libro a Castro, me devolvió mi lápiz de color azul y él sacó de su cartera un lápiz pasta de color rojo, con el que me escribió su mensaje de saludo. Ese es un gran tesoro para mí hasta el día de hoy”, señaló.

LA EXPERIENCIA Y EL POETA

Una vez incorporado a la vida civil tras dejar la institución, Darío Alcayaga volvió a su cuna, el valle de Elqui, realizando en su predio las actividades de pequeño agricultor, cultivando uvas pisqueras y de exportación.
Pero también decidió plasmar sus experiencias en un libro que tituló: “Vivencias de un Poeta Artesanal, Marino y Agricultor”, obra que lleva impresos algunos pasajes de su vida de estudiante y marinera, ilustrándolos con fotografías y versos alusivos.
En su obra dejó en claro la importancia de la Armada en su vida, y tras visitar la Esmeralda hace unas semanas, muy emocionado, nos comentó que “volver a subir a la Esmeralda para mi es una gran emoción, ya que trae a mi memoria momentos inolvidables, que me hacen sentir orgulloso de haber formado parte de la Armada. La experiencia fue muy buena y le recomendaría a la juventud que ingresaran a esta institución, ya que la Marina es lo más bonito que hay. Acá uno tiene una casa flotante que te lleva por muchos lugares, haces amigos y puedes enriquecer tu vida”.
Elquino de corazón, con sus palabras, Darío Alcayaga trajo desde su memoria momentos inmborrables que marcaron su vida, los mismos que quiso dar a conocer a nuestro medio en este Mes del Mar, reviviendo en ellos su paso por la Armada y la Esmeralda.

ASPIRANTES ACTUALES

A nueve años de su última visita al puerto de Coquimbo, el buque escuela Esmeralda trajo consigo a un significativo número de jóvenes que reforzarán su formación en el crucero de instrucción, que zarpará el próximo 31 de mayo, desde el puerto de Valparaíso.
Sobre esta travesía que iniciarán, conversamos con el capitán de Fragata Gastón González, segundo comandante de la Esmeralda, quien nos comentó que “Coquimbo es el único lugar que visitamos dentro del país, previo a nuestro zarpe de instrucción, que comienza el próximo 31 de mayo.
“En este buque, el guardiamarina, como se llama a quienes están en instrucción, comienza a conocer la vida del marino propiamente tal, como se desenvuelve un oficial en un buque y aprenden desde los escalones más bajos cómo poder desempeñarse a futuro tras terminar su carrera naval, cuya instrucción dura seis meses”.
El buque escuela Esmeralda ha estado formando nuevas generaciones de marinos pormás de 50 años, siendo el año 1954 cuando el Gobierno de Chile adquirió el navío a España y desde entonces ha desplegado el pabellón patrio en más de 60 países, navegando por la mayoría de los mares del mundo.
Quien tendrá la oportunidad de vivir la experiencia de instrucción, al igual que “Don Darío”, es Juan Pablo Heusser, perteneciente al curso de instrucción de guardiamarinas del buque escuela Esmeralda, y en conversación con El Día, señaló que “nosotros estamos comenzando esta gran experiencia, que nos entrega nuevos conocimientos, siendo un desafío muy importante, al ser nuestra primera navegación donde podremos hacer las maniobras veleras, lo cual es muy distinto”.
“Si bien son varios meses los que estaremos fuera, nuestra expectativa es aprender lo más que se pueda y aplicar todo lo aprendido durante los 4 años de la Escuela Naval, además de pasarlo bien”, indicó.
Visión similar tuvo su compañera de instrucción, Katherine Manríquez, quien manifestó que “es difícil estar entre tantos hombres, pero las mujeres nos apoyamos para salir adelante con todas las maniobras y estudios. La instrucción es dura y debemos ser capaces de cumplir. Sé que esto es muy importante para mi carrera, por lo cual debo dar lo mejor”.
Con lo expuesto, pudimos conocer distintas historias que nos permiten formarnos una idea de qué significa ser tripulante de la Esmeralda, para avanzar en la carrera naval.
Por un lado, el elquino Darío Alcayaga nos contó sus experiencias, las mismas que los nuevos marinos buscan concretar. 4801i
 

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Fuente: diarioeldia.cl