Macabra historia ligada a la delincuencia rodea el homicidio de joven illapelina

 
Cercanos a la víctima revelan detalles de la vida de Francisca Astudillo y su conviviente, quien ha estado vinculado a hechos delictuales en la comuna de Choapa

El miedo se ha tomado la comuna de Illapel. Hoy se cumplen cinco días desde el brutal homicidio de Francisca Astudillo (28) presuntamente a manos de un hombre de 54 años que todavía se encuentra prófugo.
Los hechos todavía no se aclaran. Pero las historias comienzan a revelarse y cada pieza del puzzle parece ir encontrando su lugar. Aunque falta la versión del principal sospechoso, ya estaría prácticamente confirmado que se trató de un crimen pasional, motivado por los celos del agresor, quien era un cliente habitual de la joven víctima que ejercía el comercio sexual.

 

Intrincado camino 

La mujer era conocida en Choapa. Más que por ella, por su pareja, otro hombre de unos cuarenta años con quien convivía desde hace prácticamente una década y con quien tenía dos hijos, de cinco y ocho años. Él había tenido una vida al margen de la ley y de hecho, antes estuvo en la cárcel cumpliendo condena por robo de cables de cobre. 

Una vez libre, trató de cambiar. Buscó trabajo, lo consiguió por algún tiempo, y muchos pensaron que se había rehabilitado. Incluso, encontró a una pareja con quien se proyectaba en el tiempo y a quien llevó a vivir a la casa de su madre donde también residía él. Esa pareja era Francisca Astudillo.
Pero los apremios económicos pudieron más. Según cercanos, pronto el trabajo comenzó a escasear, ya que los antecedentes del sujeto pesaban a la hora de ser contratado. No hubo otra salida y fue por esos años cuando, ya sumidos en un ambiente de drogas y delincuencia, Francisca habría encontrado en el comercio sexual la forma de ganarse la vida. Su conviviente lo aceptó sin suponer que ese camino la conduciría hacia la muerte.

 

El hombre equivocado

Se topó con el cliente equivocado. La noche illapelina puso en el camino de Francisca Astudillo a quien más tarde presuntamente la asesinó. El sujeto llegó a la vida de la joven hace algunos años, cuando ella le prestó servicios. Sin embargo, quiso ir más allá y habría comenzado a acosarla, día y noche. De acuerdo a conocidos, la llamaba constantemente, la buscaba de manera enfermiza y se creó la fantasía de que existía una relación entre ambos. 

Ella comenzó a asustarse y no era para menos. Pese a que conocía el mundo en el que se movía, el sujeto no era cualquier persona. Proveniente del sector de quebrada El Peral, tenía vínculos con la droga y había cumplido condena por violación. Es la misma gente de la comuna la que lo describe como un hombre violento, al que “si te lo llegas a topar en la calle, lo mejor es cambiarse de vereda”. De hecho, tal era su nivel de agresividad que hay quienes afirman que padecía de esquizofrenia, tesis que también baraja en la Policía de Investigaciones.

 

La búsqueda 

En la policía están conscientes de que el temor no terminará mientras el presunto autor no sea encontrado. Por ello, la búsqueda ha sido incesante y, según indicó el jefe de la Brigada de Homicidios, en todo el país, ya que podría haber salido de la región. Sin embargo, parte de la comunidad illapelina no da crédito a esta hipótesis y creen que el individuo continúa en la zona, escondido en algún sector cordillerano. Aquello está por verse. 

 

Cuestión de seguridad 

Desde Carabineros, el prefecto Limarí- Choapa, Horacio Carvajal, admitió que existe un tema de seguridad pendiente donde se cometió el homicidio, en la casa de calle Independencia. Por ello, hizo al llamado al municipio a trabajar en conjunto para mejorar las condiciones. “Aquí es una responsabilidad de todos (…) Si bien no se habían producido hechos de esta naturaleza, lo que sucedió es un llamado de alerta, porque al estar esta casa abandonada, se presta para que llegue gente a consumir drogas y a cometer acciones ilícitas”, sostuvo Carvajal. 

Consultado, el alcalde de Illapel, Denis Cortés, puso paños fríos. Si bien lamentó la situación y aseguró que han estado acompañando a la familia de la víctima en todo momento, precisó que esta situación constituía un hecho aislado. “Lo que pasa es que desde hace un tiempo que esa casa está desocupada y ha empezado a llegar gente que no corresponde. Tuvimos esta situación que es muy triste, pero no por eso vamos a decir que el sector es peligroso, ni que estamos rodeados de delincuencia. De todas formas, vamos a conversar con la policía y con los privados para evitar que se siga reuniendo gente a beber o a consumir drogas en esa casa”, manifestó.  

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Fuente: diarioeldia.cl