Se encienden las alarmas por casos de presuntas desgracias en la región

 
El fin de semana pasado se extraviaron dos personas que aún no aparecen, lo que ha generado la desesperación de sus familias. En lo que va del año se han presentado 149 denuncias, cifra que, sin embargo, según indican en Carabineros, “es menor” si se compara con la realidad nacional. Además, la mayoría de las veces los individuos son encontrados sanos y salvos.

Era un sábado totalmente normal. Ángelo Mordo se levantó temprano, fue hasta la habitación de su hermano mayor para conseguirle un notebook. Éste accedió y el joven de 28 años estuvo alrededor de una hora en las redes sociales. Luego se vistió, fue a devolver el computador que y salió a eso de las 12:00 horas desde su domicilio. Fue la última vez que lo vieron. 

De aquello han pasado ya ocho días y en la familia del joven extraviado, a estas alturas reina la desesperación. Así lo expresa su hermano Bernardo, quien no pierde la esperanza de encontrarlo en buenas condiciones y de que lo que hoy están viviendo, tanto él como sus padres se convierta sólo en un mal sueño del cual pronto despertarán. “Yo tengo fe en que él está bien. No es un joven que tuviese problemas. Es una persona sana que no tenía vicios”, expresa, acongojado su familiar, quien enfatiza en que de hecho, ese mismo día se había levantado para ir a ver unos partidos de futbol a las canchas del barrio, ya que ésta era una de sus mayores aficiones. 

Pese a que Ángelo desapareció el día sábado, la denuncia por presunta desgracia sólo se efectuó el día lunes, ya que no era poco habitual que el joven se quedara afuera algunos fines de semana y aunque siempre acostumbraba avisar, el que esta vez no lo hiciera no despertó mayores alarmas. “Se le debe haber descargado el celular”, dijeron en su casa. 

Sin embargo, cuando terminó el fin de semana, la llamada de un primo con el que el joven solía juntarse y con el que en su familia creía que había pasado los últimos días, hizo que la preocupación se apoderara de ellos. Es que tampoco había tenido contacto con Ángelo. 

Desde ese minuto, su hermano se puso en contacto con todos los amigos que tenían en común, pero nada, al joven coquimbano simplemente se lo había tragado la tierra. “Llamé para todos lados, pero no conseguí nada, nadie lo había visto y encima no teníamos ninguna pista que nos dijera por dónde empezar a buscar o por dónde ubicarlo”, cuenta Bernardo. 

 

¿PARTIDA VOLUNTARIA? Ángelo Mordo, actualmente se encontraba sin trabajo y en meses anteriores había tenido problemas con la madre de uno de sus hijos –tenía dos, un niño y una niña-, por lo que en su minuto se presumió que estos motivos podrían haber generado que el joven decidiera partir en forma voluntaria. Aquella es una de las líneas de investigación que siguen tanto en Carabineros como en la PDI, sin embargo en su familia lo descartan. “Eso él ya lo tenía solucionado, una de sus parejas le estaba pidiendo pensión alimenticia, al principio había habido algún tipo de inconveniente, pero ahora ya él iba a empezar a pagar”, asegura su hermano. 

 

MÁS CASOS. Pero el caso de Ángelo no es el único extravío durante las últimas semanas. Un día antes, el 15 de mayo, en La Serena, Vanessa Vengas Toro de 38 años fue vista por última vez en un restaurante Entre Costas de la Avenida del Mar, cuando asistía a una cena de su trabajo. 

Hasta el lugar había llegado a eso de las 21:00 horas. Allí habría comenzado a sentirse mal, por lo que entró al baño, del cual nadie se percató cuando salió. “Eso para mí es muy extraño, el que nadie la haya visto salir. La verdad es que a mí esta situación me tiene desesperado porque ella está embarazada de cuatro meses”, relata quien es su pareja desde hace un año y medio, Héctor Gamboa, desesperado, ya que además, contraería matrimonio con la mujer en los próximos meses. De hecho, tenían fecha para el 8 de mayo, pero el embarazo habría provocado reprogramar todo. 

Al igual que la familia de Ángelo, los familiares de Vanessa Venegas, efectuaron la denuncia tanto en Carabineros como en la Policía de Investigaciones y esperan noticias, entre la preocupación y la esperanza. 

 

PREOCUPACIÓN LATENTE. En ambas familias el extravío del ser querido ha generado una angustia que pocas veces habían sentido y les llama la atención el que en un mismo fin de semana en la región haya más de un caso de esta naturaleza. Ellos no creen que la situación sea normal y piensan que “algo está pasando”. Sin embargo, en Carabineros el Comandante Luis Carrera insiste en que este tipo de situaciones “son normales”.

En la región en lo que va del año se han presentado 149 denuncias por presunta desgracia, de las cuales, pero 104 de ellas se han solucionado y en buena parte de los casos, las personas aparecen sanas y salvas. “Uno entiende lo que sienten las familias, pero el llamado, lo que yo le puedo decir a la comunidad es que no es real que se esté produciendo un aumento de desapariciones de personas, porque si uno ve las cifras a nivel nacional, nosotros acá en la región estamos bajo la media”, puntualizó el comandante Carrera.

Agregó que, tal como indican las cifras, muchas veces, las personas son ubicadas prontamente, y si bien insistió en que siempre es preferible que se dé aviso a las policías en estos casos, también es necesario que exista una mayor comunicación entre las familias para evitar descoordinaciones y malos entendidos. “A mí me han tocado casos así, en el mismo verano, después del año nuevo, un joven desapareció pero finalmente la persona estaba en el valle de Elqui, junto a un grupo de amigos. Entonces muchas veces hay una situación de descoordinación entre las personas y su grupo familiar, eso a nosotros también nos entorpece la labor diaria de prevención. Nosotros, como Carabineros de Chile estamos destinados fundamentalmente a la prevención”, indicó la autoridad policial. 

 

UN DOLOR QUE NO TERMINA. Más allá de las cifras, desde una perspectiva psicológica el especialista Gustavo Yuri enfatiza en el dolor que experimentan las personas las cuales no saben el paradero de algún familiar. Señala que ésta simplemente sería “la peor de las pérdidas. Es muy difícil para las personas sobrellevarlo y muchas veces no se logra superar aunque exista una terapia o medicación. Porque es muy diferente perder a un ser querido sabiendo lo que le pasó, en qué circunstancias se fue, a no saber nada, esa incertidumbre es terrible”, explica el psicólogo.

Pero Yuri también puso el acento en lo expresado por el comandante Carrera, en el sentido de que muchas veces la gran cantidad de denuncias por presuntas desgracias obedece a la falta de comunicación entre los familiares, particularmente entre padres e hijos. “Si existiera una comunicación constante, en el que yo cómo padre sé qué está haciendo mi hijo, o mi esposa. Si esa confianza fuera algo permanente y no una cosa que vamos perdiendo cada vez más, las denuncias sin duda que serían menos”, concluyó. 4601i

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Fuente: diarioeldia.cl